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Condenado un profesor de Palma por abusar de una alumna menor de edad

miércoles 10 de julio de 2013, 07:26h

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La Audiencia Provincial de Baleares ha condenado a un año y medio de cárcel a un profesor de Palma por abusar sexualmente de una alumna, menor de edad en la fecha de los hechos, bajo la excusa de sanarle una contractura en la espalda. El acusado deberá indemnizar además a la afectada con 600 euros por los daños morales ocasionados.


Mediante su sentencia, el tribunal de la Sección Segunda rebaja sin embargo en seis meses la pena que ya le fue impuesta al inculpado en primera instancia, por considerar que no debe apreciarse una continuidad delictiva en su actuación -la intensidad de la agresión fue distinta en cada una de las ocasiones en que abusó de la estudiante-, lo que se traduce en una disminución de la condena.

La resolución apunta a que los hechos sucedieron durante varios meses de 2010, cuando el inculpado, Javier Vicente B.G., daba clases particulares de flauta a la menor en el aula de un colegio de Palma. A partir de mayo de ese año, debido a la falta de espacios, el acusado pasó a dar las clases en su domicilio, donde durante varias semanas procedió a dar masajes a su alumna después de que ésta le dijera que tenía una contractura y que acudía a un fisioterapeuta.

A raíz de ello, el acusado, con la intención de satisfacer su ánimo libidinoso, le dijo que él podía curarle la lesión, tras lo cual en sucesivas semanas le pidió que se quitase la camiseta y se desabrochase el sujetador, y que se pusiera boca abajo sobre una colchoneta para poder masajearle la espalda.

Tras las vacaciones estivales -en las que el acusado interrumpió las clases de música-, la menor volvió a acudir a la vivienda de su profesor, quien volvió a pedir que se tumbase en la colchoneta, diciéndole que le iba a masajear por la parte baja de la espalda, a lo que accedió la menor "paralizada de temor y asustada", ante "el respeto que le infundía su profesor".

En ese momento, Javier Vicente B.G. le dijo que se pusiera un antifaz en los ojos, procediendo a poner aceite en los muslos y nalgas de la menor mientras masajeaba esas zonas corporales con ánimo libidinoso, todo ello a lo largo de quince minutos durante los cuales, según la sentencia, la víctima estaba "avergonzada y temerosa". Cuando llegó a su casa esa noche, narró a sus padres lo sucedido.

Pese a que durante el juicio el procesado afirmó que su alumna consintió los tocamientos y que nada prueba que le guiase un ánimo libidinoso, la Sala apunta a la coherencia en la declaración de la afectada, persistente en todas sus declaraciones y corroborada por el psicólogo que exploró a la menor, de lo que se infiere además la falta de consentimiento por parte de la niña.

Tal y como recalca el tribunal, la situación de prevalimiento por parte del acusado quedó "plenamente evidenciada", tanto por su condición de docente como por la todavía corta edad de la menor, el haber transcurrido los hechos cuando ésta se encontraba sola en el domicilio del profesor y todo ello encubierto bajo la excusa de sanar una contractura.
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