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La esperanza es lo primero que se gana

viernes 16 de agosto de 2013, 12:03h
La situación económica del país sigue siendo mala pero sin duda mejor que hace un año. Que la prima de riesgo esté en mínimos, por debajo de los 260 puntos básicos, es indicativo de que España ha abandonado la posición peligrosa que hacía temer una eventual suspensión de pagos. Desde ese punto de vista, la situación es claramente más desahogada y aunque persisten importantes desequilibrios como una tasa de paro elevadísima, superior al 25%, se van encarrilando problemas muy importantes como la financiación de la deuda española en los mercados financieros. Otro indicador positivo ha sido el de la inflación, que cayó hasta el 1,8% en julio, según los datos hechos públicos hace unos días por el Instituto Nacional de Estadística. Tras dos meses subiendo, el IPC vuelve a bajar y el IPC armonizado, que permite comparaciones con el resto de la Unión Europea, cayó tres décimas con respecto al mes anterior y se situó en el 1,9%. El crecimiento económico de la eurozona, empujada por Alemania y Francia, son otra magnífica noticia. Mucho más si tenemos en cuenta que Alemania sigue siendo nuestro principal mercado turístico emisor. Europa abandona la recesión y confirma una frágil recuperación económica. Tras seis trimestres en negativo, Europa vuelve a crecer un 0,3% del PIB aunque España cayó un 0,1%. Hay motivos para el optimismo si el conjunto de la Unión Europea empieza a despegar y si el Gobierno de España afronta las reformas comprometidas, en especial la racionalización del sector público y la reconversión financiera para que vuelva a fluir el crédito. Baleares acabará este difícil año 2013 con índices de crecimiento negativo, según la CAEB, pero con cifras mejores que las registradas hace un año y con una previsión de crecimiento para 2014. También en cuanto al paro registrado hay que ser optimistas, dado que nuestra Comunidad encadena nueve meses consecutivos de bajadas, aunque los 69.354 parados actuales sea una cifra aún elevadísima e intolerable. Es por ello que hay que hacerle ver al Govern que su empecinamiento en aplicar los nuevos impuestos que fueron suspendidos hasta después de la temporada turística, puede poner en riesgo la tímida recuperación que se advierte, lo cual es inaceptable. La prudencia, la moderación y el diálogo con los sectores afectados deben ser los principios que rijan la actuación del Govern en este asunto.
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