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Los hoteleros y Lucifer

lunes 19 de agosto de 2013, 10:41h

Durante los últimos tiempos la oposición parlamentaria parece haberse propuesto dinamitar la imagen del sector hotelero de nuestra comunidad. Los partidos de izquierdas junto a sus atrofiados sindicatos, pretenden hacer creer que los empresarios hoteleros de Baleares son seres avariciosos y carentes de escrúpulos, empeñados en ganar dinero a toda costa sin mirar más allá de sus propios intereses. Esta caricatura no puede prosperar de ningún modo porque el falso mito ha cambiado y hoy la ciudadanía sabe que los hoteleros son empresarios comprometidos con la sociedad, con la creación de riqueza, con el fomento de un modelo turístico sostenible medioambientalmente e impulsores de la responsabilidad social corporativa, como demuestra que la práctica totalidad de compañías hoteleras que operan en nuestra Comunidad Autónoma desarrollan programas solidarios, de cooperación al desarrollo, de apoyo a la igualdad y a la integración de discapacitados, entre otras iniciativas.

La reciente polémica surgida por la pretensión de liberalizar absolutamente el alquiler turístico de viviendas de edificios residenciales en zonas urbanas, ha servido para alimentar esta falsa imagen del sector hotelero. Se acusa al Govern de José Ramón Bauzá y al conseller de Turismo, Carlos Delgado, de actuar al dictado de los hoteleros y a Aurelio Vázquez, presidente de la Federación Hotelera de Mallorca, de ser poco menos que el conseller en la sombra. El equilibrio entre todos los operadores del sector turístico balear es clave para el buen desarrollo de nuestra principal industria. La experiencia, el buen hacer y la excelencia del modelo turístico que muchos de los hoteleros han implementado en Baleares y han exportado también a otros muchos lugares del mundo no puede ser menospreciado, como algunos absurdamente pretenden. Y el equilibrio debe surgir del diálogo y del consenso, de la ponderación de los diferentes intereses, todos ellos legítimos, pero con una idea muy clara por parte del poder Ejecutivo del modelo turístico y vacacional que se persigue. Tiene razón el representante de la Federación Hotelera en advertir que la liberalización total de las viviendas de edificios residenciales para turistas supone un cambio de modelo radical, además de una bolsa de economía sumergida que no paga impuestos. Ya están convenientemente reguladas las viviendas vacacionales unifamiliares  destinadas al alquiler turístico y los requisitos que deben reunir, así como su comercialización. Es posible y muy deseable encontrar un punto de equilibrio para que algunas viviendas en edificios puedan ser consideradas viviendas vacacionales si reúnen los requisitos que se determinen, que necesariamente han de contribuir a mejorar el nivel adquisitivo de aquellos que nos visitan y por tanto del destino turístico en general. Todo ello ha de hacerse dialogando en una mesa donde sean tratados todos los espinosos asuntos que rodean esta polémica cuestión. Y desde luego, criminalizar a aquellos cuyas empresas representan una gran parte del crecimiento de empleo y riqueza de nuestro archipiélago, no es ni razonable, ni lícito ni conveniente. Los hoteleros no son Lucifer y quienes pretenden simplificar tan ridículamente el debate están obviando el papel estratégico que desde hace años tiene el sector hotelero en la economía de las Islas. A menudo se cuestiona su capacidad de influencia pero no es menos cierto que su peso específico es mayúsculo en la economía balear, un hecho que no debe ser menospreciado. Todo ello no justifica la ambición desenfrenada por parte de algunos hoteleros que aún no han adquirido la mano izquierda que requieren determinadas situaciones ante la opinión pública.
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