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Importación de basuras: pragmatismo

lunes 07 de octubre de 2013, 10:23h
El Consell ha vuelto a acordar la importación de basuras de Cataluña y de Italia con el objetivo fundamental de que la empresa Tirme mantenga congelados los precios de incineración. Sin esta importación, la subida de precios se haría inevitable, hecho que acabaría por repercutir en los bolsillos de los ciudadanos. La presidenta insular, Maria Salom, quiere hacer realidad su compromiso electoral de congelar tarifas. Por tanto, no queda otra solución que el transporte de este tipo de combustible.

Mallorca atraviesa una crisis económica feroz. Muchos de los esfuerzos realizados en las últimas décadas para hacer avanzar la isla hacia la modernidad pueden quedar muy tocados. Es necesario obtener recursos de debajo de las piedras, si es preciso. Y la importación de ecobalas para convertirlas en energía sin duda es una fuente de ingresos que permite mantener la incineradora. Cabe preguntarse qué sería hoy de Mallorca sin Son Reus. Y la mayoría de la población mallorquina no está en condiciones de hacer frente a nuevas subidas. Es la hora del pragmatismo.

La oposición del Consell afirma que la llegada de estas basuras tratadas dañará la imagen turística. Si fuese así, sería en un porcentaje ínfimo de potenciales clientes. En cambio, la reconversión de los residuos en energía goza de todo el apoyo, aliento y comprensión de la Unión Europea. En este aspecto, las autoridades autonómicas e insulares han de saber moverse con la mayor habilidad posibles. Han de conseguir el apoyo de Bruselas, en ayudas y en promoción, para que sea la UE  la que presente a Mallorca como una isla modélica en su equilibrio entre encanto mediterráneo y el hecho de ser una sociedad segura y altamente desarrollada.

No hay duda que la importación de basuras genera problemas. Pero la habilidad política radica precisamente en convertir estos inconvenientes en ventajas,. Si se consigue, las compensaciones pueden ser muy superiores a los teóricos y pequeños perjuicios que pudieran producirse. Lo más importante es aunar esfuerzos para salir lo más pronto que se pueda de la actual depresión, con la cara alta y con fe en el futuro.

El pragmatismo en política no es hacer lo más fácil. El pragmatismo en los asuntos públicos consiste es obtener el máximo rédito posible de cada paso que se da.  Este, y no otro, es el gran reto de la actual coyuntura.
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