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PP y Pi vuelven a ser amigos

viernes 23 de octubre de 2015, 08:23h
Previsiblemente el día 4 de noviembre el alcalde de Manacor, Miquel Oliver, será desprovisto de la vara de mando y deberá desocupar el asiento de primer edil de la corporación municipal para sentarse en los asientos destinados a la oposición. En tan solo cuatro meses y tres semanas ha conseguido que el Partido Popular (PP), Proposta per les Illes (Pi) y la coalición formada por Agrupació Independent de Porto Cristo (AIPC) y Silloters y Simpatizantes (SyS) se pongan de acuerdo para presentar una moción de censura que califican de acto de responsabilidad para acabar con las imposiciones de un equipo de gobierno formado por la coalición Més-Esquerra, PSIB y Volem Manacor.

En efecto, el equipo de gobierno liderado por Miquel Oliver, pese a estar en minoría en el consistorio, no ha tenido capacidad de negociación ni de llegar a acuerdos con el resto de grupos municipales. Ya debió prever que algo así podía suceder, atendiendo a las dificultades que hubo con antelación a la constitución del Ajuntament en unas negociaciones que dejaron muy descontento al representante de AIPC, Joan Gomila. Pese a esto y a que no tenía la mayoría del consistorio pudo alcanzar la alcaldía y hacerse con el poder, pero no lo ha sabido ejercer con la moderación que le obligaba su situación política estando en minoría. El precio a pagar es una moción de censura que le arrebata el poder y vuelve a situar en la oposición a la izquierda manacorina.

Y es que no puede perderse de vista que PP, Pi y AIPC son mayoría (12 de 21 ediles) y por tanto el centro-derecha vuelve a gobernar en Manacor, como ha venido sucediendo desde 2003, cuando alcanzó la alcaldía Toni Pastor con el apoyo de AIPC. Además, todos los regidores del Pi estaban antes en el PP con Pastor, hasta que este fue expulsado del partido por sus discrepancias con José Ramón Bauzá. Puede afirmarse, así pues, que de algún modo este pacto para desalojar del gobierno municipal a la izquierda vuelve a unir a los socios de siempre y demuestra que tanto PP como Pi vuelven a ser amigos, al menos en la segunda ciudad con más habitantes de la isla.
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