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La doble moral de algunos

Por Nieves de Meer (*)
martes 18 de enero de 2011, 19:32h
Este artículo viene a colación por otro que envié hace unos días acerca de la ley del tabaco. Entre el gran aluvión de contestaciones había algunas llamándome poco menos que terrorista de la salud por decir lo que pienso y por reconocer que fumo, amparándose en esa especie de “buenismo políticamente correcto” que parece ser que hay que aparentar por el hecho de ser médico. Mira por donde, al día siguiente salió en la prensa otro artículo de un neumólogo de reconocido prestigio, diciendo textualmente que esta ley es una exageración. En alguna de estas respuestas, reconocí la pluma de algún colega resentido mucho más tóxico que el tabaco que, eso sí, amparándose en el anonimato y fiel a su estilo mezquino y descalificador de todo lo que le haga un mínimo de sombra, en lugar de invertir sus esfuerzos en hacer algo útil, los invierte en tratar de abatir enemigos imaginarios. Hay quien piensa que el hecho de haber estudiado Medicina te convierte automáticamente en una especie de ente extracorpóreo, que no tiene derecho a tener defectos ni a salirse ni un ápice de los dogmas que “se supone” que tienes la santa obligación de acatar, como si pertenecieras a una extraña secta de alienígenas que están por encima del bien y del mal, a los que se les dicta hasta el pensamiento. Bueno, pues por lo menos en mi caso no es así, nadie ha conseguido lavarme el cerebro -aunque en más de una ocasión lo han intentado-, y, como tengo defectos, y como soy imperfecta, y como cometo errores, entiendo casi todas las imperfecciones y miserias de los demás, entiendo a mis pacientes cuando alguna vez tiran la toalla y hacen algún desaguisado con el tratamiento o con el estilo de vida que tienen que llevar para no descompensarse. Trato de ponerme a su nivel y no me dedico ni a culpabilizarlos ni a dogmatizar, y soy consciente de mis limitaciones y de las suyas, y nunca he caído en la petulancia de pretender gustarle a todo el mundo. De hecho, para mí es un orgullo no gustarle a según quién. Tanto es así, que estoy segura de que habrá quien prefiera que le atienda un gurú de esos de la ciencia que ‘mean Calvin Klein’ y miran por encima del hombro y que no han dicho una sola verdad en toda su vida porque para eso tienen un master en doble moral... (*) Médico de Urgencias
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