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Un viaje de ida y vuelta a Urgencias de Son Espases

domingo 01 de mayo de 2011, 17:16h
Hoy, tras mi semana de Pasión particular, puedo afirmar que soy uno de los muchos damnificados del Servicio de Urgencias de Son Espases, donde he vivido una situación muy particular que todavía me tiene asombrado. Resulta que tuve un problema puntual, provocado por causas externas, por lo que, haciendo caso de las recomendaciones de la Administración, acudí a mi centro de salud, desde donde decidieron enviarme al Servicio de Urgencias de Son Espases, porque ellos carecían del material apropiado para solucionarlo. Y allí llegue, a ese centro hospitalario que es como un inmenso laberinto para los que, afortunadamente, no somos asiduos, y después de dar un par de vueltas, entrar por la puerta que no era, salir y buscar la otra y preguntar a varias personas, encontré el lugar. Me fui a Admisión, con todos mis papeles en regla, y de allí a la sala de espera. Una hora después, más o menos, me llamaron para ser atendido en el departamento de “Triaje” y, tras comprobar que era precisa la presencia de un especialista, de nuevo a la sala de espera, donde estuve más cinco horas esperando a que me llamasen. En ese tiempo pasó de todo, desde un sistema de megafonía que va y viene, hasta enfermos que desaparecen y que nadie encuentra, o que se van porque llegaron con un ataque de ansiedad y en todo ese tiempo ya se les había pasado. Cuando por fin apareció el facultativo adecuado, una enfermera me condujo hasta su consulta, pero nos perdimos por el camino y hubimos de retroceder, lo que no me extraña nada, porque allí se pierde cualquiera. Solucionado el problema, más de seis horas después y con la afirmación del especialista de que a él no le habían llamado hasta entonces, volví a casa con el problema de salud resuelto, pero a la mañana siguiente surgió la sorpresa, porque, por una cuestión distinta, mucho más preocupante, tuve que regresar de nuevo a Urgencias. Y esta vez, eso sí, me atendieron en menos de una hora, pero el diagnóstico fue claro y contundente: Mi dolencia había sido causada por una infección que cogí mientras el día anterior esperaba para ser atendido. Todavía estoy en tratamiento y espero que no me queden secuelas ni que se retrase mi recuperación, pero si estoy así no es por mi culpa es por el tiempo que tuve que permanecer sentado en una sala de espera sin que me atendieran. Un viaje de ida y vuelta en poco más de 12 horas, que hubiera sido innecesario si la primera vez no me hubieran tenido allí aparcado.
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