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Estudios sociológicos, ¿sí o no?

sábado 15 de septiembre de 2012, 08:49h

En tiempos pasados cuando buscábamos información la podíamos encontrar en un libro, la biblioteca, una hemeroteca o en nuestros abuelos si el tema era trivial, hoy en día basta hacer un clic y consultar google o wikipedia.

Que los tiempos han cambiado es bien cierto, tenemos  acceso  a una gran cantidad de información; entre toda esta maraña informativa siento una gran fascinación por los estudios sociológicos sobre todo los que se refieren a datos curiosos o absurdos.

Si realizan una búsqueda en el apartado de noticias de  google, sobre un tema tan manido como el de “hombres y mujeres” aparecen una media de 80.000 resultados, entre estas noticias siempre encuentras un estudio científico recientemente publicado.

Esta semana  me he encontrado  algunos datos curiosos como el  realizado por la Universidad  de York en el Reino Unido, que contradice la idea extendida de que hombres y mujeres eligen de una determinada forma a sus parejas, atendiendo sobre todo a la necesidad primaria de perpetuar la especie.

Los nuevos estudios revelan que no tenemos una programación biológica para preferir una determinada persona, sino que los condicionantes culturales y sociales priman por encima de los absolutamente antropológicos.

Se preguntarán ¿Y esto que quiere decir? Bien,  esencialmente que según los resultados obtenidos los papeles parecen haberse intercambiado, mientras que los hombres comienzan a elegir a sus parejas teniendo en cuenta su inteligencia y estudios, las mujeres parecen haber vuelto al pasado y optan por parejas cuyo físico les resulta más atractivo.

Los resultados  han sido obtenidos después de  estudiar  diez países diferentes, en los que se ha realizado una comparación que tiene en cuenta el nivel de igualdad social, los autores Marcel Zentner y Klaudia Mitura, afirman entre otras cosas  “que la igualdad social está dando lugar a un criterio unificado para ambos sexos a la hora de seleccionar a sus compañeros” y que en países en donde la diferencia social y económica entre géneros es menor  como Finlandia o Islandia  las mujeres parecen mostrar un mayor interés por la belleza de los hombres.

Por otra parte otro estudio, esta vez de la Universidad de British Columbia (EE UU) concluye que las mujeres se sienten atraídas por hombres que no sonríen de forma excesiva, sino que les resulta mucho más interesante un hombre con un rostro triste, vamos que dar “penita” funciona para ligar. Sin embargo según este mismo estudio para ellos es un valor añadido el que una mujer los reciba con una sonrisa ya que de lo contrario parecen prepotentes o desconfiadas.

Mientras los hombres reciben con cierta alegría estas conclusiones, la Universidad de Notre Dame ( Indiana EEUU) publica que los padres que mantienen una proximidad durante el sueño con sus hijos experimentan una disminución de la testosterona.

Esta disminución se traduce en un aumento de su lado sensible, además los hombres que duermen cerca de sus hijos están más centrados en la faceta paternal con estos datos se puede concluir que las madres no son las únicas que se preparan biológicamente para relacionarse con sus pequeños.

La guerra de los estudios invade nuestros medios de comunicación cada día, desde los que afirman que el género masculino distingue la fertilidad de la mujer por su forma de bailar, o que la visión de hombres y mujeres es distinta debido a que el hombre tiene una mayor cantidad de andrógenos en el córtex visual, e incluso que la razón por la cual hombres y mujeres no se entienden es debido a que la voz femenina posee unas inflexiones en su voz que son más complejas que las de sus contrarios, por lo que el cerebro del hombre tiene que activar una mayor cantidad de neuronas para conseguir captar el mensaje, el esfuerzo realizado por nuestros pobrecitos hombres les produce un cansancio debido al gasto energético que supone poner en marcha su otro lado del cerebro.

El autor de estos datos Carlos Silva profesor de neurología de la Universidad de Chile concluye que los hombres “se distraen cuando habla una mujer como consecuencia del cansancio de escuchar un timbre de voz más suave y que en ocasiones es incomprensible”.

Tanto si nos hacen reír estos estudios, artículos, conclusiones o si realmente consideramos relevantes los datos, desde mi punto de vista una gran cantidad de esta información resulta realmente irrelevante, no recuerdo nunca haberme levantado de la cama cuestionándome temas como los anteriormente descritos, pero cabe preguntarse si a la larga nos ayudaran a un mejor entendimiento en nuestras relaciones. Lo dejo a su criterio, mientras tanto voy a buscar el siguiente estudio ardo en deseos de conocer si las gallinas son capaces de poner huevos de oro… o no.

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