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La calidad es un buen negocio

sábado 21 de mayo de 2016, 01:00h

El empresario que vive del turismo y que aún no se ha enterado de que la apuesta de futuro es la calidad puede que tenga un problema más pronto que tarde. Ayer conocimos los detalles de la plataforma empresarial nacida en la Platja de Palma bajo la marca #PalmaBeach tras la que hay un reducido aún pero muy potente núcleo de empresarios de restauración y hotelería de esta zona madura tan castigada de la oferta turística de la isla.

Por ahora, son casi una decena de establecimientos que han decidido volver a arriesgar su dinero y sus recursos para que la Platja de Palma dé un salto de calidad. Se trata, como han explicado sus promotores, de "huir del lado oscuro" en el que se ha convertido el emplazamiento con más camas y más visitantes del archipiélago.

La idea de aportar valor añadido en calidad a un producto turístico no es nuevo, aunque sí lo es en aquella zona. Los hoteleros ya iniciaron hace 4 años una imparable carrera de reformas para subir la categoría de sus establecimientos y de este modo elevar los precios. Se busca turista de mayor nivel. Lo hemos visto en muchos destinos de Mallorca, y Platja de Palma, aunque ya en marcha, parecía ir un poco por detrás. Los hoteleros tenían una ley que soplaba a favor y la recompensa de la estrella superior.

En cambio, #PalmaBeach es por ahora una apuesta de empresarios con negocio "a pie de calle". Les tocará luchar contra lo que se pasea permanentemente por delante. Sin embargo, nadie mejor que ellos (las familias Ferrer y Marín) sabe que Platja de Palma empezó hace 6 décadas como un destino de lujo. La gente iba allí a beber champagne francés y a comer langosta. Se trata, en definitiva, de volver al pasado. Los residentes deberíamos ser los primeros en volver. Los cambios ya son visibles en la primera línea.

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