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Sorteos de la Champions League

martes 30 de agosto de 2016, 03:00h
Hace tiempo que la contumaz buena suerte que favorece al Real Madrid en los sorteos de la Champions League (antes Copa de Europa), es motivo de comentarios, habladurías y especulaciones diversas. La que domina de una manera abrumadora es la teoría de las “bolas calientes”, o frías según una versión alternativa. Se trataría de calentar, o enfriar, determinadas bolas, correspondientes a determinados equipos, de modo que la persona que las extrae sepa las que debe coger en un momento determinado.
Como leyenda conspiranoica parece muy improbable, teniendo en cuenta las numerosas personas que necesariamente tendrían que haber estado involucradas y calladas durante tantos años, pero la persistente fortuna del club madridista no hace sino alimentar el mito. Sin embargo, en algunas declaraciones, excapitostes de la UEFA han reconocido que en el pasado, en los años setenta y ochenta, sí que utilizaban bolas frías en las primeras eliminatorias, en aquella época la competición era de eliminatorias puras desde el principio, pero no para favorecer específicamente al Real Madrid, sino para evitar emparejamientos tempranos entre los equipos más potentes.
El sorteo de la fase de grupos de esta temporada, realizado la semana pasada, ha vuelto a desatar las maquinaciones, ya que, una vez más, el Real Madrid se ha visto favorecido con un grupo en el que no debe tener mayores problemas para clasificarse como primero y, por tanto, no padecerá un desgaste excesivo, lo que le beneficiará en la competición doméstica de la liga española, máxime teniendo en cuenta que debe jugar el mundial de clubs, además de otorgarle ventaja en el sorteo de octavos de final, al emparejarle con un equipo que haya quedado en segunda posición en su grupo y tener la vuelta en campo propio.
Aparte de la suerte habitual del Real Madrid, en el sorteo se produjo un hecho remarcable que sí que resulta extraño y que es estadísticamente muy improbable. El Barça fue el primer equipo en salir en el sorteo y quedó incluido en el grupo C, esto es, las primeras bolas que salieron fueron la del Barça entre los equipos del primer nivel y la “C” entre las de los grupos. Después, los tres equipos rivales del Barça fueron los últimos que quedaron en cada uno de sus niveles, esto es, sus bolas quedaron en los tres casos hasta el final en sus urnas y la bola “C” no volvió salir, siendo siempre la restante y, además, los tres equipos eran los más potentes en cada uno de los niveles, con lo que el desgaste del Barça será muy superior al del Real Madrid e incluso podría tener dificultades para clasificarse como primero de grupo.
En cualquier caso, todas estas especulaciones se acabarían si la UEFA abandonase el casposo sistema de las urnas con bolas y adoptase algún sistema más moderno y fiable de los que proporciona la tecnología actual. Tenemos una competición del siglo XXI organizada por una institución esclerosada que utiliza métodos del siglo XIX.
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