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Yo soy PEP

Por José A. García Bustos
sábado 15 de octubre de 2016, 03:00h

Emulando el nombre elegido en la desafortunada campaña del Barça en defensa de Leo Messi tras ser condenado por fraude fiscal, he decidido replicar el lema a favor de PEP LEMON con un escueto “Yo soy PEP”. Con ello constato dos hechos: Primera, un soporte a las marcas mallorquinas que explota la sociedad Lemon Factory: PEP LEMON, PEP COLA, PEP ORANGE y PEP TONI que, a la fuerza, deberán cambiar de nombre; y segunda, una realidad: a mí también me llaman, Pep Toni, sobre todo en la “part forana”, por lo que me siento doblemente identificado con la causa. En esta tierra, hacemos piña a su lado cuando perjudican a uno de los nuestros de manera injusta. Desgraciadamente, no sucede lo mismo cuando a uno le van bien las cosas.

Pretendo lanzar una dura crítica a la multinacional PEPSICO INC., por una acción innecesaria, despiadada y en desigualdad de condiciones. No necesitaba defenderse de quien no supone ninguna amenaza para su cuenta de resultados. Su valor en Bolsa ha crecido un 70% en los últimos cinco años y un 6.700% desde 1972. ¿Qué daño le puede hacer una marca mallorquina con voluntad de ser local?

En lugar de meterse con los pequeños debería centrarse en planificar su futuro, no tan halagüeño.

Las empresas de refrescos se encuentran en una situación parecida a la de las tabaqueras hace unos años. Debido a la gran cantidad de azúcar que contienen, la Organización Mundial de la Salud las responsabiliza del sobrepeso y las vinculan con enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo. En el mundo, hoy en día, hay más obesos que personas con delgadez extrema cuando, hace pocas décadas, las personas de bajo peso les doblaban. El 13% de la población mundial es obesa.

Además, las dos grandes multinacionales americanas se encuentran inmersas en un escándalo tras financiar estudios que vinculan la obesidad a la falta de ejercicio físico, “olvidando” la relación entre el excesivo azúcar de sus bebidas y el sobrepeso. En esa campaña de lavado de imagen PEPSICO ha gastado una media de 3 millones de euros al año.

Existen muchas bebidas de cola a nivel local, en el mundo. El ejemplo a seguir, podría ser el de la República Checa, que he podido conocer de cerca tras recalar allí este verano gracias a mi amiga Kaja. Ahí triunfa la marca local Kofola. En sus inicios, bajo el régimen comunista, sirvió para hacer frente a las bebidas estadounidenses, símbolos de capitalismo. En su época dorada, allá por los años 70, agotó las existencias de cafeína del país. Hoy en día, Kofola es el refresco más vendido en la Rapública Checa y Eslovaquia. Además, colabora con proveedores locales dando apoyo a la economía del país.

PEP LEMON, que también colabora con los proveedores locales y da trabajo a trabajadores de centros especiales de empleo, necesita el apoyo de la demanda local para ser como Kofola. Viendo las primeras reacciones en las redes sociales, se me antoja que el boicot mallorquín a la marca PEPSI dejará en ridículo al que se hizo a su competidora Coca-Cola por el cierre de la planta de Palma en 2014. Las dos multinacionales se han cebado, de una manera o de otra, con Mallorca y los mallorquines.

Dada esta situación, recomendaría a PEP LEMON aprovechar el tirón de solidaridad que se ha generado en torno a ellos. En lugar de buscar el enfrentamiento, creo que la dirección de la empresa debería aprovechar su derrota en beneficio propio. El equipo directivo debería ir, junto a algunos de sus más vehementes defensores en las redes sociales, de viaje a Nueva York para visitar la sede central de la compañía y felicitar en persona a los mandamases por su victoria. Todo con un gran despliegue de medios.

Sobre el recurso presentado, no tengo dudas de que el Tribunal Supremo volverá a dar la razón a PEPSICO. La Ley de Marcas es clara. Sobre todo cuando los nombres registrados anteriormente son notorios y renombrados. El tema es que PEPSICO no debería haber iniciado esta vía porque PEP LEMON no presenta una amenaza para ellos.

¡Ojo PEPSICO!, en Venezuela existe una bebida de cola llamada POP COLA, ¿la vais a llevar también a los tribunales por semejanza en el nombre o entrar en Venezuela causa más respeto?

Sobre el nuevo nombre para PEP LEMON, ahí va mi sugerencia: JOE LEMMON. Quizás con la conversión al americano de nuestro autóctono Pep nos dejen en paz. Bastante tienen con lo que les viene encima.

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