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Sindicatura y jueces: dos caminos para un mismo fin

Por José A. García Bustos
sábado 22 de octubre de 2016, 01:00h

Semana negra la que hemos vivido en el Ajuntament de Palma, institución a la que he dedicado cuatro de mis últimos cinco años como profesional. Lo acontecido me provoca un sentimiento de tristeza por el cariño que le tengo a la Institución.

Vaya por delante mi mensaje de ánimo y el deseo de una pronta recuperación a la ex alcaldesa de Palma, Aina Calvo que, en esta semana trágica para el Ajuntament de Palma, ha hecho público que padece un cáncer de mama. Primer noticia negativa. Mucha fuerza, ánimo y, ojalá lleguen los recursos.

La segunda noticia negativa de la semana ha sido la presunta manipulación del concurso de la ORA en 2013 que viene derivada de una presunta trama corrupta en la Policía Local de Palma. Ambos temas reciben una cobertura extensa en los medios de comunicación. Todo mi respeto al juez Penalva para que clarifique lo ocurrido. A pesar de la imagen que se está proyectando, puedo asegurar que el Ajuntament de Palma y sus Organismos Autónomos están repletos de grandes profesionales.

Sin embargo, para sorpresa mía, no ha tenido repercusión mediática la tercera noticia negativa sobre el Ayuntamiento de estos últimos días. Me refiero a las conclusiones manifestadas por parte de una institución de gran prestigio aunque gran desconocida: la Sindicatura de Comptes de las Illes Balears.

Nuestros ciudadanos deben saber que el origen de esta institución tiene como antecedente los “oydors de comptes” que nacieron a la vez que lo hacía el municipio denominado “Ciutat de Mallorca”, allá por el año 1249. La Sindicatura es un órgano de control externo de la actividad de todo el sector público de esta Comunidad Autónoma. Su función es controlar el dinero público e informar a los ciudadanos, sus verdaderos dueños, sobre qué se está haciendo con él. Los gestores solo hacen eso, gestionarlo. Es un control más de entre todos los existentes aunque, a veces, llega tarde y tampoco se le presta la atención debida en los medios de comunicación, como es el caso que nos ocupa. En la actualidad, esta institución está dirigida por un gran profesional como es Juan Rosselló Villalonga.

El informe de fiscalización 123/2016 de la Sindicatura, consultable en su página web, ha versado sobre las subvenciones y contratos otorgados por el Ajuntament, organismos autónomos y sociedades mercantiles dependientes, durante los años 2010 y 2011.

Sin ánimo de ser exhaustivo, algunas de las malas prácticas que recoge este informe, en lo referente a subvenciones concedidas son, por ejemplo, que en ningún expediente de los analizados se siguen los trámites que señala la ley de subvenciones; que en todas las convocatorias analizadas (¡en todas!) se favorece una valoración subjetiva de los proyectos, es decir, existe una reiterada falta de objetividad tanto en la concesión de las ayudas como en la determinación del importe de las mismas, (es lo que comúnmente se conoce como dar subvenciones “a dedo”); que en algunas subvenciones se da más dinero del importe otorgado inicialmente; que no existe en ninguna línea de subvención el control de la concurrencia con otras subvenciones, hecho que puede provocar que un mismo gasto se pueda pagar varias veces; que en un expediente se pagaron 66.150 euros más de lo que se justificó. Sí, han leído bien, se pagó más de los gastos que justificó el beneficiario…

En cuanto al incumplimiento en la contratación, otro tanto de lo mismo: fraccionamiento de contratos, prórrogas no previstas y otros incumplimientos que invito a consultar en la web de la Sindicatura.

En definitiva, este informe recoge una retahíla de irregularidades, algunas de gravedad, que han pasado totalmente desapercibidas en una semana en la que se ha hablado mucho y mal sobre el Ajuntament de Palma.

Queda claro que las acciones de los jueces son más mediáticas que las de los síndicos. La puesta en escena que se ha llevado en cada caso para recabar información, ayuda. El juez ha ordenado unas detenciones y envíos a prisión que han generado una gran expectación. Los síndicos, sin embargo, no hacen tanto ruido en su labor de investigación. Realizan un trabajo de hormiguita recabando y analizando volúmenes ingentes de información durante meses, y a veces, hasta años. La misma atención merecen unos y otros, sobre todo si se trata de detectar irregularidades en el empleo de fondos públicos. De ahí que desde estas líneas haga mi pequeño homenaje a la Sindicatura de Comptes, la gran olvidada. Al fin y al cabo, ambas instituciones velan por el dinero público, es decir, el dinero de todos aunque lo hagan de manera diferente y con repercusión, diferente.

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