www.mallorcadiario.com

Estaba cantado

Por Alejandro Vidal
lunes 14 de noviembre de 2016, 19:44h

Las cuentas anuales al 31 de diciembre del 2015 reflejaban que el Mallorca de Utz Claassen se encontraba en quiebra patrimonial, es decir que Robert Sarver salvó en aquel momento al profesor alemán, pero no al club. Un año después, el diagnóstico se reproduce lo cual significa que los accionistas americanos no han conseguido reflotar la Sociedad Anónima Deportiva y se ven obligados a reducir el capital mediante compensación de pérdidas, o sea pagando, y paralelamente se disponen a bajar el valor nominal de sus acciones, una decisión más sorprendente siendo que sólo tienen que darse explicaciones a si mismos.

El anuncio, que figura en el punto cuarto de la convocatoria de Junta General para el miércoles 14 de diciembre, no puede sorprender a los lectores de este “Cristal”, desde donde llevamos semanas advirtiendo de la realidad del club que, por supuesto, no es la que se ha contado. Lo que se apruebe este día no se puede interpretar más que como el primer paso de una operación acordeón porque en un plazo más breve que largo, será necesaria una nueva ampliación so pena de que en lugar de desequilibrio entre capital y patrimonio tengamos que hablar de disolución. Y ahí es donde los accionistas se tendrán que mojar porque o se rascan el bolsillo más de lo que se lo han vaciado o llegarán necesariamente nuevos capitalistas e incluso propietarios.

Si el objetivo del propietario del Phoenix Suns era obtener la exclusiva de explotación de los derechos de la Liga española en Estados Unidos, no se entiende qué papel juega la compra del Mallorca que, finalmente, saldará en negativo. No es que el club esté peor que en el 2015, está exactamente igual con la salvedad que los veinte millones desembolsados no se han invertido, como es notorio, en la confección de un equipo con garantías, sino que su destino será el de enjugar un balance que es los lleva por delante de una tacada. Mientras económicamente la entidad se mueve sobre el alambre, hay gente que se lleva el dinero crudo. Un número de empleados que no tiene un solo competidor de la categoría, cargos caprichosos y nada mal pagados entre embajadores, segundos, terceros y comunicadores de vía estrecha, que no aportan absolutamente nada, aduladores aparte.

Ahora más que nunca y por mucho que lo nieguen, el ascenso es la única salida posible, algo que ya debieron prever en su momento. La suerte no está echada, pero casi y no pinta nada bien.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame

+

0 comentarios