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Los herederos de Matas

Por José A. García Bustos
sábado 29 de abril de 2017, 01:00h

Llama la atención que 10 años, 3 equipos de gobierno alternos, una crisis económica y 7 directores generales después, Matas mantenga aún sus tentáculos en IB3. Una década ha pasado desde que Matas perdió el gobierno autonómico hasta hoy y pretenden hacer más alargada su sombra de lo que es. Martorell, Terrasa, Gómez, Palazón, Ruiz, Codony y Manresa han pasado desde que se fue Matas del Govern. 7 directores generales en 10 años. Se dice pronto. A una media de un año y cinco meses por Director General. ¿Alguno de ustedes ha sufrido tanta rotación de jefes en tan poco tiempo? Aun así, los trabajadores de las empresas externas, enfadados con la gestión del conflicto que está llevando a cabo la dirección actual, cargan su ira contra los profesionales actuales del Ente, denunciando que fueron enchufados de Matas y pidiendo su salida.

Pocos empleados han estado tan fiscalizados y han tenido que demostrar tantas veces su valía como los trabajadores actuales de IB3. Además, han tenido que adaptarse al modus operandi y a las ideas de cambio que cada responsable traía en su mochila. No todos lo han conseguido y algunos, aun siendo muy válidos, han quedado en el camino. La crisis económica fue muy dura y en 2010 provocó ajustes de personal no deseados, motivados por los espectaculares recortes de financiación por parte de un Govern que dudaba de la necesidad de mantener una televisión pública.

Después de tanta prueba superada, a los profesionales que iniciaron su andadura en IB3 en la época de Matas y que hoy en día permanecen en sus puestos de trabajo, se les debe presuponer, como mínimo, valía y profesionalidad. Y doy fe de que la tienen. IB3 tiene grandes profesionales en plantilla en todas sus áreas. Desde los Servicios Centrales (finanzas, jurídico, ordenanzas y recursos humanos) hasta en la Televisión y la Radio. Si no lo fueran, no se entiende que aún mantengan su puesto de trabajo. Máxime cuando, nada más entrar, cada Director General mira con recelo el equipo que le ha dejado su antecesor. Sobre todo si el nombramiento viene motivado por un cambio político en el Govern. Mi máximo respeto a quienes han tenido que demostrar 7 veces en los últimos 10 años, no solo su valía sino que no fueron “colocados” por un injustamente impuesto “pedigree matista”.

Pero me llama más la atención que en la primera manifestación a la que se enfrenta el Director General actual, de todos los mensajes de los manifestantes, el que más le afectó fuera justamente ese y no el resto: el de “heredero de Matas” provocando su exculpación y justificación, arguyendo que él mismo recibió una querella (es redundante añadir lo de “criminal” porque todas las querellas son criminales), por parte del ex president. Sobre el resto de mensajes calló cuando se le preguntó. Los manifestantes también denunciaron en sus pancartas que IB3 precariza, no concilia con la vida familiar y explota al personal, siendo éstas acusaciones muy serias que merecían una defensa o, como mínimo, una explicación. En ese sentido le inquirió una parlamentaria “amiga” del PSIB y le sugirió que mostrara más sensibilidad y capacidad proactiva para mediar con las reivindicaciones laborales legítimas, según ella. Pero Manresa se enfadó y calló. Jarabo le recomendó encajar mejor las críticas.


En dicha comparecencia parlamentaria volvió a sobrevolar otro fantasma, también herencia de Matas: el de la externalización como modelo de gestión. Al igual que los actuales profesionales del Ente, la externalización ha sobrevivido, tras el paso del ex president, a 7 Directores Generales, 3 cambios de Govern y 10 años de por medio. No debe ser tan malo el modelo. Si no, no se entiende que, aun demonizándolo y llevando la internalización de los informativos como promesa electoral, este gobierno aún lo mantenga. Oportunidades ha habido. Recientemente se ha sacado a concurso, (para explotar por un externo, se entiende) el servicio de Informativos. A otros les hubieran montado más de una huelga por este incumplimiento electoral. Es cierto que Manresa no lo defiende y lo considera una anomalía. El hecho es que consiente dirigir un Ente con un modelo de gestión que no comparte y prometió cambiar.

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