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Invertir en policía es rentable

Por José A. García Bustos
sábado 08 de julio de 2017, 22:00h

Esta semana ha tenido lugar, de nuevo, una penosa pelea entre turistas borrachos en el Arenal. Como viene siendo habitual se ha culpado a la policía local por no haber evitado el enfrentamiento. Según parece, solo tardaron 12 minutos desde que tuvo lugar la entrada de la llamada que dio el aviso hasta que los agentes se presentaron en el lugar. Un tiempo de respuesta aceptable. No se pone en tela de juicio si quien dio el aviso, lo hizo tarde. Para los vecinos, la culpa fue otra vez, de la policía.

La popularidad de la policía local se está viendo resentida por la implicación de algunos de sus miembros en los últimos y agotadores procesos judiciales. Además, según parece, y a tenor de las protestas en el último pleno de Hila como alcalde, parece ser que desde Cort también se les ha “maltratado” en estos dos años de legislatura. Argumentan los policías manifestantes que por falta de personal y de gestión.

Como toda inversión pública (y la policía es de las más importantes y necesarias para preservar el Estado de Derecho), se debe estudiar bajo el prisma del análisis coste-beneficio y de la rentabilidad social. El coste de un policía viene determinado por su remuneración. Su beneficio, en cambio, por la valoración de sus actos. La memoria del Ayuntamiento de Palma de 2015 señala que el cuerpo de policía local estaba formado por 884 funcionarios del ramo. Su remuneración global anual, según el presupuesto de 2017 es de 38,7 millones de euros. Haciendo una aproximación, y con la precaución que se debe tomar al hablar de medias, cada policía cobra poco más de dos mil euros netos al mes de salario, considerando 14 pagas. A buen seguro, los policías de base no llegan ni siquiera a ese importe. Ese coste es mínimo respecto a los beneficios que aporta a la sociedad.

Algunos logros de ese colectivo lo muestran cifras como las de la memoria de 2009, muy exhaustiva. Por ejemplo, se retiraron 2.576 permisos de circulación por no haber pasado la ITV; se llevaron a cabo 1.583 denuncias por no acreditar seguro al corriente de pagos; 24.107 denuncias por conducir atentando contra la seguridad del tráfico (por exceso de velocidad, por conducir bajo los efectos de las drogas o alcohol); 2.282 personas fueron detenidas por atentar contra las personas, contra la libertad sexual y contra el patrimonio; 379 detenidos por violencia doméstica,… y un largo etcétera. Estas acciones han prevenido, sin duda, accidentes y homicidios. De no haber tenido lugar, los siniestros y víctimas mortales en carretera o a manos de un agresor habrían sido mayores a las actuales.

¿Qué vale una vida salvada por evitar un accidente? ¿qué coste sanitario y psicológico tiene un superviviente a un accidente que ha quedado con secuelas físicas?, ¿cuánto le ahorran a la compañía de seguros por cada siniestro evitado? ¿cuántos gastos médicos y tratamiento psicológico se han ahorrado por haber parado a tiempo un maltrato o un abuso sexual? ¿cuánto tiempo, y por tanto dinero, nos ahorran los agentes de tráfico por reconducir el tránsito en un atasco y evitar retrasos? ¿cuántas vidas han salvado al haber detenido un asesinato a tiempo?

Al evitar un accidente de tráfico, se eluden los costes de las víctimas como, por ejemplo, costes médicos, costes de rehabilitación, pérdida de la capacidad productiva por haber fallecido y costes humanos. Pero también los costes por accidente, como por ejemplo, los daños materiales, costes administrativos (horas trabajadas por abogados, empleados de las aseguradoras o policías y bomberos desplazados).

Y, ¿cuánto vale la vida humana cuando se ha evitado un homicidio? Existen métodos estadísticos y actuariales para valorar una vida humana pero, dejémonos de cuentos, si es un ser querido el valor de una vida tiende al infinito.

Las denuncias medias por policía local de Palma, causadas por conducir atentando contra la seguridad son 27 al año. Unas 2,5 detenciones por atentar contra las personas, contra la libertad sexual y el patrimonio fueron llevadas a cabo por cada agente policial. Cada dos policías locales han detenido a un agresor por violencia doméstica. A todos estos logros habría que añadir el efecto disuasorio solo por tener policía. Muchos ni delinquen porque hay policía en la calle.

Con esta información se puede predecir que las acciones que lleva a cabo cada policía, y las que evita por su mera presencia, superan de media, los dos mil y pico euros que cuesta cada mes a las arcas públicas en concepto de remuneración salarial. Y las supera con creces. Una máxima inversora es que cuando los ingresos superan los costes, hay que invertir.

A falta de una valoración más exhaustiva de los beneficios de las actuaciones policiales, la conclusión es clara: Invertir en policía y en tenerlos motivados es rentable. Esta reflexión es extensiva al resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los bomberos, agentes del IBANAT y otros cuyas acciones nos benefician a todos y a nuestro entorno.

A pesar de estar en la diana de muchos, la policía local de Palma y de otros municipios, está realizando una labor de incalculable valor económico y social. Imagínese lo que pasaría si estuvieran bien tratados por la opinión pública, jueces y políticos.

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