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Tener espíritu crítico

Por José A. García Bustos
sábado 19 de agosto de 2017, 02:00h

En un mundo en el que cualquiera es tertuliano de televisión y tanto le da opinar sobre vacunas, sobre la guerra civil española o sobre el nivel óptimo de deuda pública del país; o en el que corren bulos a gran velocidad por las redes sociales, hay que poner en tela de juicio todo lo que nos llega. Reenviar un whastapp o retuitear una falsedad nos hace cómplices de su difusión. Por eso, hay que someter toda afirmación a unos filtros. Algunas recomendaciones de los expertos son, por ejemplo, plantearse si lo que se afirma es relevante, si se aportan evidencias que lo sustentan, si éstas son aceptables y si son suficientes.

Esta semana he hecho una prueba ante mis lectores. He publicado una noticia en la sección MD Business de este diario, de la que soy coordinador. Ha sido una información real, rigurosa y con abundante información. El contenido versa sobre que, tras aparecer el último dato publicado por el Consejo Económico y Social, del nivel de renta per capita de 2016 por Comunidades Autónomas, he podido constatar que de 2000 a 2016, Balears es la segunda Comunidad Autónoma que más posiciones ha bajado en el ranking de riqueza, medido en términos de renta per capita. Hemos pasado de la tercera posición a la séptima. Solo Canarias ha bajado un escalón más en el ranking. Nuestra renta per capita es la que más se ha erosionado, tras la canaria. Por lo tanto, he afirmado que los baleares son los que más se han empobrecido tras los canarios desde el año 2000. Es un empobrecimiento relativo. Relacionado con la evolución de la media española.

El empobrecimiento se mide en términos de renta (variable dinámica; lo que ganas) o en riqueza (variable estática; lo que tienes). Si la media estatal ha subido más que la media balear, podemos afirmar que los baleares hemos generado menos renta por cabeza de lo que ha generado la media estatal. No hemos progresado tanto como la media y eso ha erosionado nuestro nivel de riqueza por habitante. No somos tan ricos ahora, respecto a la media, como lo éramos en el año 2000.

Pues bien, en la misma noticia dejo entrever que la renta per capita es un término relativo. Una ratio cuyo numerador es el PIB o la Renta y el denominador, la población. Y tanto una variable como otra cambian.

Sin embargo, algunos de los lectores se han dejado llevar por el titular de que nos hemos empobrecido (respecto a la media). Y es real, pero el análisis ofrecido necesita ser más profundo. Espero que su espíritu crítico, queridos lectores, se haya puesto a funcionar. El espíritu crítico nos hará libres.

Al compartir mi publicación, algunos me escribían sorprendidos: “En Balears somos más pobres cuando todos dicen que el turismo que no para de batir récords. ¿Quién se enriquece? No es tanto su efecto sobre la economía como se dice”. Un análisis erróneo o incompleto puede llevar a tomar decisiones erróneas.

Mi intención ha sido ayudar y desarrollar la crítica. Poner en tela de juicio lo que he dicho. Fomentar la reflexión y el debate sobre la totalidad de noticias que nos llegan, aunque sea interno. Por eso, he publicado pocos días después otro artículo complementario en el que avanzo en el análisis y extraigo la conclusión que aclara todo.

El PIB es una medida de valoración de la riqueza de un país. Tiene limitaciones pero es la más aceptada a día de hoy. Conocer esas limitaciones y cuestionarlas, es un buen inicio para fomentar el espíritu crítico. Hasta las drogas y la prostitución, actividades ilegales y de difícil cuantificación, forman parte de él. Es así desde 2014. ¿Es lo más correcto para medir la riqueza de un país?

El PIB per capita es equivalente a la renta per capita y mide la riqueza media de cada uno de los habitantes. Pues bien, en la noticia inicial ya dejo entrever que hay que profundizar en el análisis y tener en cuenta la población. No hice el análisis a propósito, dejándolo para una segunda ocasión. Resulta que la conclusión es que Balears es la Comunidad Autónoma que más ha crecido entre el año 2000 y 2016 en habitantes. Lo ha hecho en más de 320 mil, lo que significa un 38,5% más de cabezas entre los que repartir el PIB global. Una cifra muy importante. ¡A razón de 20 mil nuevos habitante nuevos cada año!

Si hacemos el artificio de pensar que en Balears se hubiera producido el mismo aumento en la población que el experimentado por la población española, (que lo ha hecho en un 14,42%), veríamos que todavía estaríamos en tercera posición del ranking de renta per capita. Como en el año 2000. Ese ejercicio es fundamental para entender la situación real.

La afirmación de que en esta Comunidad Autónoma fuimos los más ricos hace unos 20 años y ahora estamos en la séptima posición en renta per capita, lo cual nos convierte en más pobres (respecto a la media) que hace unos años, la he escuchado a políticos reclamando un Régimen Especial de Financiación para Balears (REB). Y sí, es cierto lo que se ha dicho. Y es cierto que un REB es deseado. Y es cierto que PP y PSOE han demostrado madurez política solicitándolo conjuntamente a Madrid. Y es cierto que ojalá colaboraran más los dos principales partidos en cuestiones de estado. Pero, lo que quiero decir es que esa afirmación es incompleta o al menos, no va al origen de ese descenso en el ranking de riqueza.

El receptor de ese mensaje debería ser crítico y pensar primero, que somos más a repartir y por tanto toca a menos a cada uno y, segundo, que estamos hablando de una media, con el peligro que todas las medias conllevan. Si encima, quien escucha, cae en la cuenta de que el PIB incluye en su valoración anual la inflación y requiere ser deflactado año a año para homogeneizar las cifras, ya es ¡de nota! Pero para eso hay que saber un poco de economía, lo cual, dicho sea de paso, aconsejo encarecidamente sea cual sea la profesión de cada uno. La economía y el derecho están en todas partes.

Querido lector, le animo a que desarrolle su espíritu crítico ante cualquier afirmación que le llegue. Y cuánto más categórica, más debe ser filtrada por la razón crítica. Busque fuentes de información fiables. Contraste la información por otras vías y filtre según las recomendaciones hechas anteriormente (verificar la fiabilidad, relevancia, aceptabilidad y suficiencia de la afirmación). Sobre todo en una época de bulos y posverdad, entendida ésta como las informaciones que no se basan en hechos objetivos sino que apelan a emociones, creencias o deseos de quien las vierte. Asusta eso de admitir como cierto algo sin más, solo porque depende de los deseos y emociones de alguien. Los deseos y las emociones pueden cambiar y son íntrinsecos al emisor.

Y sobre los bulos, mucha precacución y mucho espíritu crítico para no caer en la trampa. Qué gente sin escrúpulos la que aprovechó la barbarie de Barcelona para atemorizar a la población diciendo que había bombas por toda Barcelona o gente disparando con metralleta en el Paralelo. Difícil de calificar lo de obtener placer inventando mentiras para causar dolor. Algún profesional debería explicármelo. La pena es que no fuera un bulo el atropello de las Ramblas. En ese caso sí me habría alegrado de que fuera mentira la noticia. De hecho, cuando me enteré fui corriendo a buscar otro medio. Pero no. Tristemente era real. Un gran dolor. Todos somos Barcelona. Tots som Barcelona.

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