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Mujer joven busca trabajo

Por José A. García Bustos
sábado 11 de noviembre de 2017, 02:00h

La discriminación por razón de sexo es inconstitucional pero, a tenor de las pocas acciones llevadas a cabo los últimos años para mitigarla en el mercado de trabajo, es una ilegalidad tolerada por todos. Tras la última Encuesta de Población Activa (EPA) vuelve a hacerse patente la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las conclusiones que arroja esta encuesta producen resultados que sonrojan, sobre todo en un momento en el que hablamos de subidas continuadas del PIB y vientos de cola que empujan nuestra economía hacia arriba, aunque últimamente vayan aflojando su intensidad.

Tanto el salario medio como el mediano (el que tiene quien separa la población en la mitad más rica y la mitad más pobre) han descendido entre 2015 y 2016. No importa cuánto. Importa que bajan mientras la economía sube.

De todo lo que se diga sobre los hombres, aplíquele un factor corrector a la baja del 15% cuando hablemos de mujeres. Si los hombres ganan poco, las mujeres, un 85% menos.

De ahí que digan que tengan que trabajar 54 días más que ellos para ganar igual al cabo de un año. Las horas que echan desde día 7 de noviembre hasta final de año sirve para compensar por el hecho de ser mujer. Cumple con el famoso eslogan publicitario “menos es mal”. Menos salario, más trabajo. Samuel Eto’o resumía este hecho en su ámbito futbolístico diciendo: “Tengo que correr como un negro para ganar como un blanco”. Ellas tristemente podrían decir: “tengo que trabajar como una mujer para cobrar como un hombre”. Discriminación por razón de sexo.

Las mujeres trabajan en mayor parte con contratos temporales y lo hacen en ramas de actividad menos remuneradas que los hombres. Estas dos circunstancias influyen a la baja en los salarios. Si además son jóvenes y sin estudios, la cosa se complica. No digamos si son extranjeras. El salario de un trabajador extranjero es un 36% más bajo. Discriminación por múltiples motivos.

Las que peor lo tienen son las mujeres jóvenes con estudios básicos de Extremadura, Andalucía y Murcia. Las vascas, navarras y madrileñas son las que menos motivos de queja tienen.

Ya sean hombres o mujeres, las bajadas de salario en un entorno creciente son una disfuncionalidad que, a la larga, no es beneficiosa ni para la macro ni para la microeconomía.

Si usted es empresario no solo vea la subida de salarios como algo negativo. También tiene efectos positivos: aumenta la productividad (sobre todo a los de sueldos más bajos), atrae a los trabajadores más eficientes del sector, reduce el abandono (y con ello los costes de una nueva contratación), mejoran la calidad en el trato al cliente y reducen el absentismo. Añada al fijo un salario variable, cuyos efectos motivadores están fuera de dudas. Si el trabajador gana es porque le hace ganar. Eso sí, que la consecución de los objetivos sea medible y, sobre todo, alcanzable. No hay nada peor que objetivos inalcanzables.

En Balears, la cosa se complica con el más alto abandono escolar que hay en España, tras conocer los datos de la EPA. Como nos demuestra la EPA, menos formación implica salarios más bajos de por vida. Menos es más.

Si conoce un chico que pretende dejar los estudios por uno de los tentadores empleos de temporada, intente persuadirlo y recuérdele que tendrá el resto de su vida un problema serio. Si vuelve a los estudios tras la temporada, ¡chapeau¡ Eso le curtirá y le hará más independiente financieramente hablando. Si tiene cerca una chica joven que quiere dejar los estudios, persuádala con mayor ahínco y recuérdele que si abandona, no tendrá un problema el resto de su vida. Tendrá un problemón un 15% más gordo que ellos.

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