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Proyecto Itinerem. Hacia un turismo sostenible

Por José Luis Mateo
jueves 18 de enero de 2018, 02:00h

Obviamente, a estas alturas, nadie se atreve a discutir la importancia del turismo en nuestra economía. La principal industria de nuestra Comunidad Autónoma se erige en genuina carta de presentación y la mejor manera de hacer valer nuestro know how ante el resto del mundo, que en este terreno es más que evidente. Debemos sentirnos orgullosos del excepcional trabajo que llevan a cabo nuestras empresas turísticas y los miles de trabajadores que hacen posible el milagro de recibir más de 12 millones de visitantes al año. Pues bien, puntos de encuentro esenciales que vienen a pulsar el sentir y las perspectivas a corto y medio plazo en este concreto segmento de actividad los hallamos en las Ferias Turísticas internacionales. WTM, ITB o FITUR son acrónimos sinónimos de negocio, de formas de ver la realidad turística de una temporada a otra, de mostrar los avances que se introducen y dar a conocer nuevos enfoques. No es que en esas ferias se encuentren soluciones a una temporada que, en la mayoría de los casos, está más que atada, pero resulta esencial percibir hacia dónde se mueve el sector y cómo responde este ante, por ejemplo, cambios normativos o situaciones políticas no muy estables.

En este sentido, solo me limitaré a decir que, a estas alturas, sigo sin tener claro cuál es la apuesta de nuestro actual Govern en lo que a esta trascendental materia se refiere. Tan pronto se busca la complicidad del sector hotelero en busca de una mejora en la financiación autonómica que se vea plasmada en un Régimen Especial para Balears (el tan manido REB) proclamando redundará en beneficio del turismo, como, sin ningún tipo de miramiento, se dobla el impuesto sobre estancias turísticas, se acomete una reforma de la Ley Turística que no ha contentado absolutamente a nadie o, de forma incomprensible, se reacciona con extraña tibieza ante los brotes de turismofobia que han aparecido durante el último verano. Lo dicho, no sé si tiene claro de qué estamos hablando, no sé si son conscientes de la importancia de cada turista, de cada estancia, de cada visita y de cada producto turístico. Por supuesto que no somos solo “sol y playa” (eso lo sabemos hace tiempo); claro que todos queremos un turismo de calidad a la altura del marco único que proporcionan nuestras maravillosas islas (¿quién lo duda?); pero alargar la temporada y mejorar el perfil de nuestros visitantes en los meses fuertes del año no se logra poniendo palos en las ruedas, sino ofreciendo productos turísticos competitivos, vinculados a nuestra tierra de manera única, de modo que Illes Balears se consolide como destino al margen de los avatares geopolíticos de la cuenca del Meditarraneo y de toda una serie de factores que, no lo olvidemos, de momento nos benefician.

Y hablando de productos túristicos que a buen seguro caminan por esa senda por todos deseada, es de justicia referirnos a la iniciativa que, partiendo de la Asociación Cultural Patrimonio Histórico del Mediterráneo, entidad creada en el año 2015, tiene como principal objetivo fomentar la actividad cultural de la Isla, especialmente en todo lo relacionado con nuestras “possessions”. Al frente de la citada asociación, Diego Zaforteza capitanea y promueve el denominado proyecto Itinerem, que persigue la creación de un Itinerario Cultural del Consejo de Europa en torno al inmenso patrimonio material e inmaterial que suponen las casas rurales históricas del Mediterráneo, que en Mallorca son conocidas como possessions. En el proyecto ya participan entidades de las islas de Malta, Sicilia, Rodas y Córcega y la intención es que en el futuro puedan incorporarse otros territorios del Mediterráneo. El objetivo final no es otro que conseguir el certificado de ruta cultural que concede el Consejo de Europa, que ya tiene reconocidos 32 itinerarios culturales, de los que 22 cuentan con participación española.

He de admitir que cuando tuve el placer de conocer a Diego hace un par de años, me llamó poderosamente la atención su emoción, su implicación y su pasión a la hora de describir su sueño, todos los obstáculos y los retos que se presentaban ante él y cómo estaba dispuesto a conseguir su propósito. Por un lado, nada más hermoso que fomentar la formación cultural y la promoción de los valores que históricamente nos definen como una sociedad rural, pero dándolos a conocer y compartiéndolos como actividad turística. Nada más bello que promover entre los mayores el sentimiento de identificación con el patrimonio material e inmaterial que suponen para Mallorca las possessions, llevando a cabo actividades de intercambio generacional en las que los más mayores compartan con sus hijos y nietos los conocimientos tradicionales que han heredado de sus antepasados.

Eso sí, para empezar, semejante reto precisa contar con la implicación y el apoyo de los propietarios de las possessions, que deben percibir este proyecto como una oportunidad única de salvaguardar un patrimonio que, de otro modo, puede perderse para siempre. Y todo ello sin olvidar la también importante ayuda que debe prestarse desde ayuntamientos y empresas que apuesten por este producto de turismo cultural inigualable. No cabe duda, no es nada sencillo abarcar semejante objetivo. Hablamos de crear una oferta conjunta de productos y servicios sostenibles para los residentes y para los turistas comercializándolos a través de Internet; se trata de crear experiencias diferenciales, fundamentadas en la gente, mostrando los antiguos oficios de la Serra de Tramuntana, como son los carboners, los nevaters...; supondría, además, maridar todo eso con una oferta gastronómica basada en el producto de proximidad; se trata, en definitiva de acercar Mallorca a los mallorquines y a todo aquél que ame Mallorca.

Resulta obvio que nos hallamos ante un proyecto que necesita de una labor coral, pues implica a empresas, asociaciones, propietarios de las possessions, residentes y el siempre necesario apoyo del sector público. Y es cierto que todavía se están dando los primeros pasos, siempre de la mano del incansable Diego Zaforteza, alma de una idea que nos conecta a todos con nuestra historia, con nuestra tradición, con nuestra cultura y con nuestra fortaleza, el turismo. Desde aquí, simplemente dar las gracias a Diego por creer y animarle a seguir creyendo, porque los resultados…¡ya llegan!. Ya cuenta con acuerdos de colaboración para desarrollar productos educativos para colegios y formación para adultos; ya está realizando visitas a distintas possessions de forma regular y con gran éxito, por cierto; ya presentó el proyecto en la Unidad de Itinerarios Culturales del Ministerio de Cultura; y, por si esto fuera poco, hoy mismo, y dentro de la mesa redonda sobre Patrimonio Cultural que tendrá lugar en FITUR 2018, se le entregará el premio a la Mejor Ruta del 2017: “Ruta Cultural de las casas Rurales Históricas del Mediterráneo”, elegida por los usuarios de Turinea, el portal web de referencia en España en rutas turísticas temáticas, con propuestas repartidas por todo el territorio nacional, clasificadas en diferentes segmentos.

Por tanto, enhorabuena y a seguir adelante. Espero que todos los actores implicados estemos a la altura y podamos, cuando menos, contagiarnos de tu ilusión y entusiasmo, porque, como ya hemos dicho, se trata de un proyecto en el que todos debemos implicarnos. De momento, te seguimos con admiración y muy atentamente en Twitter (@_Itinerem) y Facebook, porque sigues persiguiendo tu sueño sin descanso, y como decía el bueno de Walt Disney, “si tienes un sueño y crees en él, corres el riesgo de que se convierta en realidad”.

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