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La fosa que ha cavado el PP de Rajoy

Por Joan Miquel Perpinyà
La imagen que el Partido Popular va ofreciendo es la de un partido que se sabe acorralado y que es consciente de que se va a llevar un correctivo de órdago, lo que ha hecho que cunda el pánico. Es cierto que sigue siendo el partido más votado, pero de nada le servirá en el más que previsible caso de que pierda la mayoría absoluta. Si tal cosa sucede, será desalojado del poder en virtud de un pacto entre otras fuerzas políticas. Los populares son tan conscientes de ello que tras las municipales lanzaron la propuesta de cambiar la Ley electoral para que el partido más votado sea quien gobierne. Ante esta flagrante e interesada modificación de las reglas del juego, se vieron obligados a recular pero su iniciativa tenía como objetivo evitar la pérdida del poder que todos avistan.

En Balears, el exconseller de turismo y candidato a presidir el PP balear, Jaime Martínez, lo reconoció abiertamente en la entrevista que este digital publicó el domingo. Dijo que es más que previsible que en las elecciones del 20 de diciembre se produzca un “revolcón” como el que sufrieron en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, que les ha llevado a perder un gran número de instituciones y ayuntamientos, sumiendo a los conservadores en una crisis enorme.

Se apela a que el PP ha evitado el rescate y ha dado la vuelta a la situación económica, transformando una crisis galopante y una recesión, en un periodo de crecimiento y creación de empleo que ofrece las tasas más sólidas de toda la Unión Europea. Todo esto es verdad, pero no basta para lograr que los ciudadanos vuelvan a confiar en el PP. No por los errores a los que se alude habitualmente para que nada esencial cambie, como aquello de “no hemos sabido comunicar” o “no hemos transmitido eficazmente” o “nos ha faltado convicción”. Estos argumentos son absurdos y se trata de tomar el pelo a la gente. Las únicas medidas que el PP ha llevado a cabo tras los avisos de los electores han sido únicamente cambiar de portavoces y colocar a gente joven como Andrea Levy, Pablo Casado, Javier Maroto y Fernando Martínez Maíllo. ¡Espléndido!

Si el PP se va a ir a la oposición tras las elecciones generales, lo que supondrá el fin de la carrera política de Mariano Rajoy, será gracias a su arrogancia y a su ineficacia para cortar con la imagen de partido carcomido por la corrupción. Además, la reforma laboral que ha empobrecido a la clase media, la gestión en RTVE con la manipulación burda y hasta niveles nunca vistos de los servicios informativos, las ruedas de prensa sin preguntas y con comparecencia por pantalla de plasma, la Ley de Seguridad Ciudadana, la LOMCE, los recortes, la subida de impuestos (en especial la barbaridad del IVA cultural que el Gobierno persiste en mantener)… Pero sobre todo gracias a Luis Bárcenas, Rodrigo Rato, Francisco Granados, Carlos Fabra, Jaume Matas, José Luis Baltar, etc. y todo lo que se ha descubierto gracias a la Justicia sobre la trama Gürtel, Púnica, Caja Madrid, Nóos, Palma Arena, Son Espases, etc.

Y por supuesto –y yo diría que lo más importante–, porque cuesta mucho encontrar un colectivo en España que esté satisfecho con su gestión. ¿Los profesores, los médicos, los funcionarios, los pequeños y medianos empresarios, los autónomos,  los comerciantes, los estudiantes, los jubilados, los jóvenes que buscan su primer empleo,  los parados, los dependientes, los actores y cineastas…? Ninguno de los antedichos está satisfecho con el Gobierno. Bueno, realmente hay un colectivo que sí está satisfecho: los altos directivos de las empresas del Ibex35 y los banqueros. Pese a los innegables logros en materia económica, la gran mayoría de españoles vive peor que hace unos años: ganan  menos y trabajan más. Ni siquiera tener un trabajo garantiza subsistir holgadamente. Ser mileurista es ya un lujo, porque la mayoría no gana eso siquiera, lo que convierte la vida cotidiana en un auténtico milagro para llegar a fin de mes. El empobrecimiento generalizado de la clase media española (solo hace falta ver los informes de Cáritas que certifican el aumento exponencial de la pobreza y de las personas en riesgo de exclusión social), es la fosa que el PP de Rajoy ha cavado con sus propias manos. Diga lo que diga Angela Mérkel, la Comisión Europea, el Banco de España, los ricos más ricos del país y el sursum corda.
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