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Hay turistas y turistas

Hace unos días tuve ocasión de moderar una mesa redonda sobre compras de lujo en el Hotel Nixe Palace, en el marco del Forum Highenders sobre turismo de lujo y gran lujo. Realmente fue muy fácil hacerlo, ya que la mesa redonda, además de perfectamente organizada por M3 Forums, estuvo formada por Luisa Catalá, Verónica Gálvez, Isabel Coll y Juan AB, grandes profesionales que saben de lo que hablan y con muchas ganas de exponer sus puntos de vista, debatirlos y arrojar luz sobre un segmento de la oferta turística muy pequeño pero con una demanda con gran potencial en Baleares. Además por fortuna contamos con un público que aunque reducido, resultó de lo más entusiasta y participativo, lo que siempre es de agradecer.

Obviamente hablamos de un turismo selecto y exclusivo, que tiene su demanda y que si no viene a Mallorca porque no encuentra lo que busca, irá a otro sitio donde se lo ofrezcan. Un turista (y también algunos residentes, habituales u ocasionales, no podemos obviarlo) que no conoce el significado de la palabra crisis, que se aloja en hoteles de máxima categoría (de esos que en los últimos años han proliferado tanto en Palma) o en villas que alquilan por días, que a menudo viajan en sus jets privados o en sus yates (propios o alquilados) y disfrutan haciendo compras carísimas. Acostumbran a ir a  buenos restaurantes y tiendas de grandes marcas exclusivas, aunque ya hemos dicho que para ellos el dinero no es problema y no suelen preguntar lo que vale algo porque eso no es impedimento. Simplemente lo quieren y ya está.

Está claro que Mallorca no es Marbella ni Puerto Banús. Aquí hemos preferido desarrollar una oferta turística destinada al turismo de masas, de sol y playa, del todo incluido, altamente estacional, que gasta poco y consume ingentes recursos naturales. ¡Y encima sacamos pecho y exportamos nuestro modelo, además de considerarnos líderes mundiales en turismo!

En la mesa redonda concluimos que hace falta mayor apuesta por este sector desde la iniciativa privada para atender una demanda emergente y más concienciación por parte del sector público, de modo que no se pongan tantas trabas burocráticas para organizar cualquier cosa que se salga un poco de lo normal. Por poner un ejemplo, en Ibiza la legislación turística y de costas es prácticamente idéntica o muy similar y sin embargo allí hay más facilidades para celebrar bodas y otros eventos que en Mallorca, donde es dificilísimo. Eso que nos perdemos.

En nuestra infinita arrogancia y autocomplacencia no acudió a la mesa redonda ningún representante de la Conselleria de Turismo del Govern de les Illes Balears. Naturalmente, no debieron considerarlo prioritario, lo cual es muy respetable pero a la vez dice mucho del modelo turístico que se persigue. Sin embargo y para mi asombro, allí estuvo una representante del gobierno autonómico canario, interviniendo, opinando e interpelando activamente a los ponentes. Igual que una responsable del Departamento de Turismo del Consell Insular de Ibiza. Sus jefes políticos saben que existe una demanda de turismo de lujo y quieren saber lo que se cuece para atenderla, porque de no hacerlo ellos lo harán otros destinos competidores. En Mallorca no. Estamos tan ocupados con  Punta Ballena, los pub crawling (o excursiones etílicas), las party boats y la ruta de pedra en sec por la Serra de Tramuntana, que no tenemos tiempo que perder viendo qué necesita Mallorca para atraer el turismo de lujo.

Coincide esto con el anuncio de la próxima visita en mayo del primer ministro chino a Mallorca acompañado de un séquito de unas 100 personas, entre ellos una veintena de periodistas. Vendrán para conocer el percal y ver si hay posibilidades de negocio para los empresarios chinos. Sabemos que allí, aunque comunistas, solo viajan los ricos muy ricos. Sin embargo nosotros ese segmento lo trabajamos poco y a nuestros políticos en general ni les interesa. Habrá que intentar tomarles el pelo hablándoles de la Playa de Palma y de Magaluf. Pero no es ese tipo de destino turístico el que ellos van buscando, porque hay turistas y turistas. De hecho, son propietarios del Valparaiso Palace. ¿Nadie ha caído en ese detalle sin importancia? Algo no cuadra y convendría ponerse las pilas porque si no viene aquí, irán a otro sitio. Yo prefiero que vengan y gasten aquí.
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