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Feliz año 2016

Por José Luis Mateo
Cuando desde este renovado mallorcadiario.com tuvieron la amabilidad de ofrecerme un teclado desde el que opinar y hacerlo libremente sobre cualquier tema que mereciera mi atención, supongo que no sabían muy bien a qué se exponían. Desde aquí, en un día como hoy, de nuevo doy las gracias a todo el equipo de mallorcadiario.com por su amabilidad y por creer que desde distintos puntos de vista podemos sumar, podemos aportar y dar muestras indiscutibles de pluralidad.

Último día del año 2015. Hacemos recuento, nos alegramos de todo aquello que nos ha hecho crecer y llenamos nuestras copas y nuestros ya fatigados estómagos con nuevos propósitos con los que afrontar los nuevos retos que desde mañana divisaremos en nuestro horizonte.

Pero hoy opino sobre las pequeñas grandes cosas que nos dan vida, que nos llenan y que dan sentido a noches como las de hoy. Verán, desde hace más de veinticinco años, mediado otoño, alguien comienza a imaginar, idear, diseñar y dibujar un nuevo BELÉN. Mi padre, navarro de nacimiento pero mallorquín de todo corazón, trajo consigo una maravillosa tradición que hace las delicias de todo aquel que tiene a bien pasarse por ese garaje sito en Palmanova. Recordando lo que de pequeño vivió en su casa, y dando algún que otro paso más, cada año presenta una nueva obra de arte hecha con sus propias manos, una representación plástica del nacimiento de Jesucristo, que es además toda una exaltación de la cultura rural, recreando montañas, ríos y las gentes que trabajan la tierra con sus manos. Todas las casas, los castillos, las cuadras, las norias, los pequeños pueblos que se adivinan en el horizonte, el portal o el río, cascada incluida, son obra suya. Cualquier descripción se queda corta y solo es posible hacerse una idea del trabajo y de la pasión con la que vive esa tradición sentándose ante los más de treinta metros cuadrados de exposición y disfrutar de cada pequeño detalle, de cada juego de luces, de cada espejo reflejando las figuras de mil maneras distintas, escuchando el rumor del agua del pequeño riachuelo que dibuja su cauce montaña abajo.

Es una auténtica paliza, pero no hay nada más hermoso que contemplar a ese mallorquín de corazón navarro contando a los visitantes cómo ha dado forma al nuevo establo o cómo ha tenido que domar el lecho del río para que, nunca mejor dicho, las aguas volvieran a su cauce. Y qué decir del momento en que sus nietos se plantan ante tamaña obra y se dedican a descubrir las nuevas figuras o las sorpresas que ha preparado el abuelo para la ocasión.

¡Cuánto te admiramos! ¡Cuánto tenemos que aprender todavía mi hermana y yo de tu pasión por tu trabajo, de tu rectitud y de tus ganas de vivir…siempre joven! Porque, después de todo, se trata de eso, de levantarse cada día con ganas de comerse el mundo. Y poco importa si han pasado ya veinticinco años…pues el siguiente BELÉN será todavía más hermoso. ¡Qué más da los retos que te impongan en tu trabajo pues te encargas de sorprendernos ejercicio tras ejercicio superando todas las expectativas!

Papá, eres un ejemplo, nuestro ejemplo, y eres uno de los faros que ilumina nuestra vida. Puede que tengamos que parar por un tiempo, es posible que se precise un más que merecido descanso, pero a buen seguro vas a volver con fuerzas renovadas, con toda una vida por delante, a seguir mostrándonos un camino que merece la pena ser recorrido.

Último día del año y me gustaría aprovechar estas últimas líneas para desear a todos un Próspero Año Nuevo y para pedir a ese Niño recién nacido que cada tarde vemos en ese bonito portal, que vele por todos nosotros, que cuide de nuestras familias, de nuestros seres queridos…de mi padre, porque tienes que seguir dándonos lecciones con tu energía, con tu fuerza y tus ganas de vivir…y porque tienes que ir pensando en el BELÉN del año que viene. Te queremos.

Feliz 2016 a todos. Salud…y qué la Fuerza nos acompañe.
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