www.mallorcadiario.com

Una sentencia que convierte en mártir a Valtonyc

miércoles 21 de febrero de 2018, 08:00h

El Tribunal Supremo ha confirmado este martes la sentencia de tres años y medio de cárcel que la Audiencia Nacional impuso al rapero Josep Miquel Arenas, Valtonyc, por delitos de enaltecimiento del terrorismo, injurias graves a la Corona, y amenazas por el contenido de algunas de sus canciones. El fallo del Supremo es contundente y deja poco margen para que un eventual recurso ante el Tribunal Constitucional, como ya ha anunciado la defensa, pueda prosperar.

El alto tribunal ha rechazado los argumentos de Valtonyc, cuya defensa argumentó que el rapero actuó en ejercicio de sus derechos a la libertad de expresión y a la creación artística. Para Valtonyc, el lenguaje del rap es extremo, provocador, alegórico y simbólico. Estos argumentos no sirvieron para salvar los límites que el Código Penal establece para los delitos de enaltecimiento del terrorismo. Y para ello, la resolución del Supremo cita abundante doctrina de la propia Sala del Supremo, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Las canciones de Valtonyc objeto del proceso destilan odio y chocan con los márgenes legales; una actitud que el propio Valtonyc no ha modificado durante el proceso. La libertad de expresión no justifica las injurias ni el enaltecimiento del terrorismo o la humillación de las víctimas. Sin embargo, en todo caso, la proporcionalidad de las penas debe ser percibida por la sociedad como justa. Y en este sentido, ya han sido muchos sectores los que han criticado la sentencia por excesiva. Tres años y medio de cárcel por cantar no parece proporcional. Máxime cuando delitos de sangre o agresiones tienen similar tratamiento ante la ley.

Con la decisión, Valtonyc se convierte en un martir, otro 'preso político', con una proyección social que jamas habría soñado cuando rapeaba sus letras cargadas de rencor. Ahora, el margen legal para que se modifiquen este tipo de decisiones judiciales es escaso, por lo que quienes cuestionan la pena quizá deberían luchar màs para que los legisladores cambien el Código Penal. Y que la sociedad perciba las condenas no sólo como justas, si no también como proporcionadas.

Compartir en Meneame