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Lo de IB3 es por culpa de Montoro

Por José A. García Bustos
sábado 03 de marzo de 2018, 02:00h

Reconozco que a veces tengo una extraña afición: ojear el diario de sesiones del Parlament si el tema me interesa. Esta semana he leído el último sobre la Comisión de Control sobre IB3.

Como imagino que ustedes no tienen esa rara costumbre, se lo resumo muy brevemente. Verán que no es tan aburrido como parece. Esta última sesión ha sido una especie de tragicomedia. A veces dan ganas de reír y a veces de llorar.

Resulta que existen unas fuerzas no afines a la dirección actual que se erigen como el azote de la gestión actual en la televisión pública. Son los únicos. El resto, amplia mayoría, pasan de puntillas por los temas espinosos. Los beligerantes piden reiteradamente la dimisión del Director General de IB3. Razones no les faltan si lo comparamos con lo que hubiera durado en un entorno privado, es decir, una destitución fulminante. En cualquier caso, para el ámbito público también chirrían bastante.

Las acusaciones del Grupo Parlamentario “no afín” son varias: Primera, que cada vez hay menos gente que mira la cadena. Últimamente se están alcanzando mínimos históricos y continuamente se están rompiendo récords negativos. Segundo, hay falta de confianza en los directivos y se dice de ellos que no conocen el funcionamiento interno de una televisión y, tercero, que hay cierto enchufismo en la contratación de profesionales al pasarlos por delante de otros en una bolsa de trabajo.

El Director afirma que los audímetros no sirven y que su método le dice que están equivocados. Su revolucionaria metodología pasa por sus sensaciones basadas en que una la chica le para por la calle y le agradece que el programa de Santi Taura le haya enseñado a hacer alcachofas (sic), otra de Lloret que le para y le dice que también cocina mejor gracias a un programa de temática culinaria o que una desconocida le envía mensajes al móvil para sugerirle abordar un tema concreto. Ignoro si los Directores Generales de otras cadenas emplean el mismo termómetro sobre la audiencia.

Pero no hace falta romperse la cabeza para mejorar la audiencia. Como todo en la vida, tienen un precio. Según el Director General, un punto de audiencia vale 10 millones de euros. Es decir, cada décima de punto vale un millón de euros. Para ganar audiencia solo hay que poner más dinero. Lo que no se entiende, siguiendo su lógica, es que con 32,2 millones de euros, su audiencia no sea de 3,22% sino de 2,3% como ha cerrado en febrero ¿Qué se pasa con ese diferencial del 0,9% o lo que es lo mismo, con esos 9 millones de euros que no han aportado nada a la audiencia de febrero? Eso se llama improductividad. Los recursos no generan lo que se espera de ellos. Això és motiu de “cesse” que diría aquel.

El máximo responsable de IB3 dice que no puede responder sobre los procesos de selección de una empresa concesionaria. En resumen, lo que pasa en IB3 hecho por una empresa que contrató IB3 y que da servicio a IB3 no depende de IB3. Imaginen que piden una pizza a domicilio y le traen el jamón lleno de moho. La culpa no sería de quien le trae la pizza, sino de la empresa que elaboró el jamón y lo vendió a la pizzería. Ésta no tiene nada que ver. Y, además, no tiene por qué saberlo.

Además del Grupo Parlamentario castigador se encuentran el resto de fuerzas. Los demás Grupos se han limitado a felicitar a IB3 por el Goya en el que participó. Ni un comentario a lo anterior. Incluso uno de estos Grupos afines culpa de los males a IB3 a Montoro porque aplica una reforma del IVA en 2012 y pide un IVA por las subvenciones públicas recibidas. Montoro está en el punto de mira de Ayuntamientos, pensionistas y grupos afines a IB3. Montoro y Madrid son los culpables de casi todo.

Moraleja: ¿Ven como no era tan aburrido leer un diario de sesiones del Parlament? Si no tienen imaginación, ya se la ponen los políticos.

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