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Cort debe dar ejemplo cumpliendo sus propias normas

martes 03 de abril de 2018, 22:00h

ARCA ha arremetido contra los responsables municipales de Palma a quienes considera culpables de la "degradación estética" de la ciudad, especialmente por lo que se refiere a los letreros y elementos adosados en multitud de comercios a pie de calle. Letreros de plástico, luminosos, elementos adosados que son ajenos a la estructura (y el estilo) original del edificio afean notablemente la estética ciudadana. El fenómeno no pasa desapercibido, sobre todo, en el centro de Ciutat, donde se concentra el mayor número de edificios singulares.

Los miembros de ARCA hablan de una situación "muy grave" y denuncian que el Ayuntamiento de Palma parece desconocer su propia normativa para el centro histórico, exigiéndole que la cumpla.

Todas las ciudades europeas con un cierto patrimonio arquitectónico lo protegen con normativas que restringen la incorporación de elementos ajenos a la estética original. En sus cascos históricos es impensable ver las fachadas con los añadidos que, con la intención de anunciar o hacer más llamativos los comercios, proliferan en Palma.

Cort debe dar ejemplo cumpliendo sus propias normativas aunque ello le suponga enfrentarse con aquellos propietarios que no adecúan sus establecimientos a la ordenanza. Si tan difícil le resulta, podría optar por incentivos que hicieran más digerible el coste de adecuación. Pero, en cualquier caso, cumplir lo que establece norma.

No hacerlo abundará en una imagen a la que los responsables municipales empiezan a acostumbrarnos, que es la de no cumplir muchas de sus propias ordenanzas o hacer cumplir sólo aquellas que les resultan más cómodas, ideológicas o interesadas. Pasa con la inacción contra la venta ilegal, la inseguridad en zonas como Platja de Palma o la venta de alcohol en la vía pública. Contra todas estas prácticas, el Ayuntamiento palmesano tiene normas en vigor que no se cumplen a pesar de que la mayoría de los ciudadanos de Palma apoyarían su aplicación. Convendría, primero, que explicaran por qué y, sin perder un minuto, que apliquen lo que prevén sus propias ordenanzas.


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