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Sopa de letras

Por Eduardo de la Fuente
domingo 27 de enero de 2019, 04:00h

Hay un viejo chiste —tan vetusto como rematadamente malo— que dice que los Estados Unidos no dudarían en intervenir ante una revuelta popular en Macedonia porque no pueden permitir que se dispare el precio de la fruta. En Baleares tenemos nuestra particular macedonia, pero no de frutas, sino de siglas. La sopa de letras política se complica por momentos. Los unos con los otros, los otros sin los unos, los de aquí sin los de allí, y los allí, allí, muy lejos. Todo esto se parece cada vez más al Mercadona, con sus expositores repletos de productos de marcas blancas y sucedáneos. La cosa degenera al nivel de bazar chino, con marcas imposibles y artículos de dudosa procedencia.

En esto de los cambios de nombres lo que más saben son los de Més per Mallorca. Los hoy meseros fueron antaño el ilustrado y progre PSM. En las elecciones del año 2011 se presentaron con la críptica denominación de PSM-EV-EXN, que más que una sigla parece una ecuación imposible sacada de algún libraco de física cuántica. Pero aún antes, se habían hecho llamar Bloc cuando los de Esquerra Republicana andaban pastando por ahí. En las elecciones de 2015 fueron Més a secas, aunque luego —por aquello tan chachi piruli del federalismo interior— los de Menorca y los de Mallorca se fueron cada uno por su lado… En realidad, los que se piraron fueron los de Menorca con Nel Martí a la cabeza. Eso fue antes de la movida de la UME. En la innombrable casa del PSM —innombrable porque no tengo ni idea de qué nombre tienen ya— llegaron a presentarse con Podemos al Congreso con una especia de lista híbrida que parecía un engendro mutante de esos que harían perder la cabeza al mismísimo agente Mulder.

Los de Podemos también andan con sus siglas, «de confluencia», como dicen ellos. De juntarse todos y no entenderse, diría yo, que aquello parece un palomar revuelto a las tres de la mañana. Aquí en Baleares anuncian que se presentarán juntos con la Esquerra Unida a los consells, al Parlamento y al Ayuntamiento de Palma, con listas conjuntas y bajo la denominación Unidas Podemos. Unidas, ojo, que quede claro que son muy feministas. Me pregunto qué cojones — o qué coño, para tratar por igual a hombres y mujeres— pintan ahí los de Esquerra Unida. Lo suyo es arrastrarse por el fango. Podemos ya ha llevado a cabo su purga, Jarabo se ha pulido a medio partido y las primaras están listas. ¿Qué cree que puede aportar Esquerra Unida, no se dan cuenta de que ya todo está decidido y que cómo mucho les va a tocar la raspa del pescado? La sumisión de Alberto Garzón les ha hecho un daño que me temo irreparable. Primero, David Abril y Fina Santiago les dinamitaron el partido desde dentro para acabar siendo la EV de PSM-EV-EXN. Después, la guerra cainita ha esquilmado el ya de por sí maltrecho caladero de su militancia. Y ahora se dejan devorar por los morados.

Como Podemos va dejando por el camino más damnificados que un desastre natural le crecen más partidos. El penúltimo es Moviment4illes, formación montada por la exPSIB-PSOE, expodemos y expresidenta del Parlamento Balear, Xelo Huertas, también exchelo Huertas. La cosa parece un partido de divorciados o el nombre de un programa de deportes del Canal 4.

También teníamos dos Actua, pero la cosa ya se ha arreglado. Los de Jorge Campos han optado por la marca Vox Baleares, bastante más sencilla y clara. Los otros —los que están muertos, pero no lo saben, como en la película de Amenábar— son el Actua impulsado por el exIU Gaspar Llamazares y el exjuez Baltasar Garzón. Otro partido de divorciados.

El PSIB-PSOE mantiene las siglas, aunque le gusta eso de GxF y Pacte y otras cosas que ya veremos cómo arregla. Supongo que a Francina le gustaría desprenderse de la E y de la O, lo que sucede es que Pedrito Superstar está mucho por España bajándose los pantalones ante el de Waterloo.

El Pi se mantiene firme. Tras unir a la Lliga Regionalista y a la franquicia mallorquina de Convergencia, parece que han encontrado su nombre. Ahora les queda lo más difícil: encontrar los votos.

No hay cambios en Ciudadanos, que siguen con su escueto Cs, excepto en Barcelona donde Manuel Valls les ha hecho una carmenada.

Del PP se fue la hiperactiva Ana Aguiló, exaina y exPP. Ella opta, de momento en clave municipal, al Ayuntamiento de Palma con Sumam.

Y del PP también se ha largado José Ramón Bauzá. Y se ha largado a lo grande… ¿Qué van a hacer nuestros políticos sin Bauzá, a quién le van a seguir echando la culpa de todo? Sorprende que aún hoy en la página web de El Pi uno se tope con una fotografía de Jaume Font, un exPP, de Josep Melià, un exUM —qué tiempos aquellos, los de Munar, a la que ahora nadie conocía—, y Toni Pastor, exPP, con cartelitos muy reivindicativos de «desembauZar». Pobrecitos todos, El Pi, el PSIB-PSOE, Més, Podemos y hasta el PP…. ¿Qué harán sin poder odiar a José Ramón Bauzá? La marcha de Joserra les deja huérfanos. Tienen que aprender a vivir sin él.

El miedo que le tienen a Bauzá —porque más que tirria, es miedo— es que al hombre se le ocurra molestar desde una plataforma cívica. Bauzá, liberado de la política y ejerciendo de Pepito Grillo puede dar mucho por el culo. Y ya sabemos que las plataformas cívicas buenas son las de izquierda, las catalufas y las subvencionadas en general, aunque de vez en cuando te monten un molesto acto antiturismo o antiautopista. Les gustaría deportarlo a Siberia, pero se lo van a tener que comer con patatas les guste o no.

Si lo de las letras les parece complicado, lo de los idearios, lo de definir qué propone cada uno, es nigromancia. Ya sé que cansa, pero les recomiendo que cuando empiece el pim-pam-pum de mayo se descarguen de las webs de los partidos sus programas electorales. Es bueno contar con munición para el futuro. En esto suele haber más promesas incumplidas que en un matrimonio de conveniencia. Les hablaría de ello, pero esa es otra historia…

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