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El fútbol es 'ansí'
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El fútbol es "ansí"

domingo 15 de diciembre de 2019, 18:41h

El Mallorca había jugado esta temporada buenos partidos lejos de Son Moix, por ejemplo ante el Valencia, el Alavés o el Levante, pero la suerte, como sabíamos bien, no nos había acompañado. Este domingo, en cambio, conseguimos nuestro primer punto lejos de casa, ante el Celta, en Balaídos, sin jugar bien y con ese poco de fortuna que nos había faltado en otras ocasiones. Parafraseando el título de una de las mejores novelas del maestro Pío Baroja, podríamos decir que el fútbol es «ansí».

En el primer tiempo bermellones y celestes saltaron al campo quizás un poco fríos, en parte tal vez porque el día estaba algo nublado. Pasados unos minutos, el equipo que poco a poco fue entrando más en calor fue el Celta, que se adelantó en el marcador en el minuto veinte después de un pase perfecto del lateral Lucas Olaza, que Rafinha cabeceó a gol. Tocaba remar otra vez con el marcador en contra. El ambiente en el estadio tenía esta vez, además, literalmente, un toque marinero añadido, con diversas gaviotas sobrevolando el estadio casi desde el inicio del encuentro.

Seguramente, debieron de ser dichas gaviotas las que tuvieron una mejor visión del penalti que Joseph Aidoo le hizo a Ante Budimir, ya que Ricardo de Burgos Bengoetxea —uno de los mejores árbitros hoy de Primera División— tuvo que consultar y tardó varios minutos en pitarlo. Una vez tomada la decisión, Salva Sevilla se encargó de transformar la pena máxima un cuarto de hora antes del descanso, al que se llegó con ese uno a uno provisional.

Apenas iniciado el segundo tiempo, fue el Cucho Hernández el que a su vez cometió también penalti, en concreto sobre Olaza, quien por otra parte fue uno de los mejores y más incisivos jugadores del Celta este domingo. Como suele ser habitual en el equipo vigués, Iago Aspas se encargó de lanzarlo. El balón acabó en la red y el conjunto de Óscar García se puso de nuevo por delante en el marcador. A los cronistas no nos gusta repetirnos, pero permítadme, por favor, que utilice una frase que empleé hace apenas un momento en este mismo análisis: Tocaba remar otra vez con el marcador en contra.

A partir de ahí, el partido estuvo más cerca de un posible tres a uno que de un hipotético empate, en especial tras la expulsión de Antonio Raíllo por doble amonestación. Pero, cosas del fútbol, en una buena acción conjunta de Lago Junior, el Cucho Hernández y Bumidir, el croata marcó un excelente gol, marca de la casa, que puso ese soñado dos a dos en el electrónico. Faltaban siete minutos, más el añadido, para el final. Todavía tendría el Celta dos ocasiones claras para marcar, una de Aspas, que Manolo Reina desbarató en una gran intervención, y otra de Santi Mina, que salió rozando casi el larguero. Si el Celta hubiera ganado hoy, seguramente no habría sido injusto. Pero este domingo tuvimos esa pizca de suerte que nos faltó en otras ocasiones. Por una vez, lejos de Son Moix, el fútbol fue también para nosotros —barojianamente— «ansí».



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