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Las peticiones de ayuda social se disparan con el coronavirus: 'No damos abasto'
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Las peticiones de ayuda social se disparan con el coronavirus: "No damos abasto"

sábado 11 de abril de 2020, 06:00h
Enorme preocupación entre las entidades sociales que dan respuesta e intentan paliar los daños del coronavirus a los más desfavorecidos, desde las personas que ya venían de una situación de exclusión social a los miles de ciudadanos que vivían al día y con la crisis se han visto sin ingresos, de la noche a la mañana.

La pandemia se ceba con toda la sociedad, pero especialmente con los más vulnerables. Hombres y mujeres de todos los perfiles que ya arrastraban pobreza o exclusión social están sufriendo más que nadie el zarpazo económico del Covid-19 porque la bolsa de necesitados se amplía y los recursos no van en proporción.

La Asociación Tardor es un claro ejemplo del drama. Han pasado los 800 usuarios inscritos a 2.480 en estas tres semanas de estado de alarma. El comedor social, ubicado en Reina Constanza, ha visto cómo alguno vecinos del barrio han transformado la crítica en una llamada de socorro. "Algunos se quejaban de la presencia de las personas a las que asistíamos en su barrio, y ahora son ellos los que nos piden ayuda para poder comer", relata el responsable del centro, Toni Bauzá.

Desde que entrase en vigor el decreto de estado de alarma que obliga al confinamiento, las instalaciones permanecen cerradas al público pero se sirven tres comidas al día para llevar. Y de hecho, a las personas que viven en chabolas en las afueras de Palma se les lleva alimento y productos de desinfección. "Nuestro trabajo va cada día a más", advierte. "No será bastante si la colaboración ciudadana no se amplía".

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Bauzá recuerda cómo el 70 por ciento de las empresas -pequeñas en su inmensa mayoría- que antes del estallido de la crisis colaboraban con la entidad han cerrado o atraviesan por un temporal, por lo que las aportaciones han caído dramáticamente. Algunas grandes, como establecimientos de Playa de Palma, han arrimado el hombro donando toneladas de productos perecederos ante el cierre de la planta por el estado de alarma. "Y se agradece, pero las toneladas de comida vuelan en pocos días. Son demasiadas personas que no tienen nada que llevarse a la boca".

Bauzá es conocido por su inmisericorde crítica a la Administración. A excepción de dos figuras, la consellera d'Afers Socials, Fina Santigao y la directora Antonia Vallespir, Bauzá arremete contra la ineficacia de las instituciones públicas en cualquier momento y especialmente en crisis como esta. "No entiendo cómo a nosotros, que somos voluntarios y disponemos de cero ayudas públicas, nos terminan remitiendo personas desde otras entidades e instituciones", lamenta.

Bauzá hace un llamamiento a la sociedad. "Ahora es el momento de la solidaridad".

Mismo mensaje que el lanzado desde Cáritas Mallorca. "Nunca antes hemos requerido de mayor concienciación ciudadana", explica una de las portavoces de la institución ligada a la Iglesia. A falta de los datos de esta última semana, Cáritas ha sumado 230 nuevas peticiones y advierte: son personas de todos los perfiles.

"Hay quien piensa que la pobreza sólo llega al pobre de solemnidad pero esta crisis evidencia que hay muchos estratos sociales extremadamente frágiles, desde los que ya vienen de una situación de vulnerabilidad hasta los que viven al día, con lo justo para pagar alojamiento y comida y, al verse sin trabajo de repente tienen que recurrir a nosotros".

Las 34 trabajadoras sociales que atienden esta emergencia social -gestionando las peticiones y valorando caso a caso además del seguimiento de los usuarios en los locales parroquiales- se encuentran, dicen, ante una situación nunca antes vista. "Por las dimensiones y también por el confinamiento", apuntan. Muchas familias deben ser atendidas en la parroquia de su zona para no obligarles a trasladarse kilómetros hasta las sedes.

Su acción, que en situaciones normales va más allá de la alimentación y ayuda económica -como la formación, inserción laboral u orientación- se concentra ahora en las urgencias más inmediatas y de cada vez más gente.

Por ello, desde Mallorca se han adherido a la campaña nacional de Cáritas "Ante el Coronavirus, Cada Gesto Cuenta" con la que pretenden movilizar la solidaridad de la ciudadanía y cumplir su misión de "promover el desarrollo humano integral de todas las personas y todos los pueblos, especialmente los más empobrecidos y excluidos". La fraternidad, dicen, "ilumina la esperanza".

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