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Mascarillas y aplausos

Mascarillas y aplausos

lunes 20 de julio de 2020, 09:26h
El pasado jueves, justo después de que se hubiera consumado el descenso del Mallorca ante el Granada, varias decenas de aficionados se acercaron hasta Son Moix para dar ánimos a los jugadores conforme iban saliendo del estadio en sus respectivos vehículos. Esos aficionados iban coreando los nombres de los profesionales que tantas alegrías nos habían dado desde el ascenso ante el Mirandés y les aplaudían. Sobre todo aplaudían. Creo que esa imagen podría resumir, en buena medida, el sentir mayoritario del mallorquinismo hoy, aun a pesar de la tristeza o la pena que supone siempre un descenso.
A lo largo de estos últimos años nos habíamos familiarizado primero con el buen hacer de Manolo Reina, Joan Sastre, Antonio Raíllo, Xisco Campos, Fran Gámez, Salva Sevilla, Marc Pedraza, Lago Junior o Abdón Prats, junto con la positiva aportación de otros jugadores que ya no están hoy en el Mallorca. A ese grupo se sumaron hace dos temporadas fijos como Martin Valjent, Dani Rodríguez, Iddrisu Baba o Ante Budimir, con el mismo gran rendimiento. Y ya mucho más recientemente, en la temporada que acaba de finalizar, llegaron Lumor Agbenyenu, Aleix Febas, Alejandro Pozo, Take Kubo o el Cucho Hernández, entre otros. Todos ellos estuvieron comandados siempre por el sobresaliente Vicente Moreno, junto a su inseparable Daniel Pendín, que ya para siempre formarán parte de lo mejor de la historia del Mallorca.

Los mallorquinistas somos conscientes de que se acaba ahora un ciclo, no sólo por el descenso, sino también porque muchos de esos profesionales no seguirán ya con nosotros el próximo año, en unos casos porque dejarán el fútbol, en otros porque regresarán a los clubs que nos los habían cedido y en otros porque ficharán por otros equipos. Por esas y otras razones hay que valorar que todos ellos dieran de nuevo la cara ayer, en un partido anímicamente muy difícil, junto con otros jugadores que habían tenido pocos minutos esta temporada. El Mallorca logró así un meritorio empate a dos ante el Osasuna en El Sadar, con goles de Lumor y de Budimir para los bermellones, mientras que por los navarros marcaron Adrián López e Íñigo Pérez.

La temporada más atípica de todas las que ha vivido el fútbol profesional ha acabado ya. Ojalá más pronto que tarde todos los estadios se puedan volver a llenar de público, porque eso significará implícitamente muchas cosas y todas buenas. Y para los mallorquinistas, ojalá no desaparezca nunca el eco de los aplausos que recibieron el pasado jueves en Son Moix unos jugadores y unos técnicos a los que querremos y admiraremos siempre. Siempre.
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