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Se puede decir más fuerte

sábado 08 de agosto de 2020, 09:53h

El verano está resultando extraño. Que el coronavirus haya decidido no irse de vacaciones, como se vaticinaba, está afectando a los aspectos más trascendentales de nuestra cultura, pone en jaque nuestra economía y amenaza nuestra salud.

Incluso a los que tienen la oportunidad de tomarse unos días de asueto, les “contamina” los aspectos más reparadores de nuestro verano tradicional. El Covid-19 carga las actividades cotidianas de incomodidades e incertidumbres.

El número de infectados e ingresados en hospitales hechos públicos presenta una clara e indudable curva ascendente. Una tendencia preocupante en la que todos y cada uno de nosotros tiene una parte de responsabilidad.

A diferencia del brote de marzo, disponemos de más información, de nuevos conocimientos, hemos dispuesto de tiempo para la preparación de estrategias preventivas y están a nuestro alcance medios de protección personal de los que carecíamos; deberían comportarse como una verdadera coraza de protección frente a los contagios.

El virus no va solo a ninguna parte; los contagios van ligados a la movilidad de las personas.

Sabemos que las condiciones ambientales tiene un papel fundamental. Los espacios interiores, la ventilación escasa, el hacinamiento, el contacto prolongado con entornos infectados, la no utilización de mascarillas, la conversación en voz alta o el canto se comportan como potentes propagadores.

La transmisión, bien documentada, de infecciones en personas que comparten espacios cerrados son cada vez más claras y contundentes.

Los estudios que concluyen que un porcentaje muy pequeño de infectados, por sus conductas, son los responsables de la mayor parte de los brotes son poco discutibles. La mayoría de contagios se centran en un número muy reducido de reuniones. Hasta el 80% de los brotes pueden originarse en el 10% de los afectados.

Que unos pocos complican la vida a una mayoría de ciudadanos disciplinados es evidente. No ha cambiado la infectividad ni la gravedad del virus. Los cambios se dan en los perfiles de contagio y en la población infectada.

Que las reuniones familiares que no respetan las medidas de higiene y las aglomeraciones de jóvenes sin protección, sin mascarilla y sin respeto a la distancia social son los focos de contagio más potentes en este preocupante aumento de contagios, se puede decir más fuerte.

Se puede decir más fuerte, se puede decir más veces, pero no se puede decir más claro.

Buen finde.

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