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La Primaria, socarrada con burnout galopante

jueves 27 de agosto de 2020, 09:42h

Este verano está siendo un tsunami para nuestros médicos de la Primaria. Este verano. la prevalencia de burnout o desgaste se ha disparado, de ahí que 43 coordinadores de centros de salud hayan dado la señal de alarma ante el estrés laboral acumulativo que están afrontando. Metafóricamente es como la película de los 300 de las Termopilas. Nos siguen faltando mas de 250 Médicos de primaria y para mas inri los mires de familia que acaban “huyen”, literalmente de la “mina” en la que se ha convertido, en la actualidad, la actividad asistencial en los centros de salud. El impacto psicológico tendrá sus consecuencias a corto, medio y largo plazo.

Nunca la relación médico paciente había sufrido tal deterioro ante la impotencia y la frustración del colectivo médico. En esta situación urgente es prioritario invertir en la atención primaria, ya. No vale ganar tiempo ni es hora de las palabras anestésicas, de las terapias new age ni el tancredismo de la administración. hay que iniciar la operación retorno de Médicos de familia a la primaria y retener a los que se van a jubilar a través de programas de incentivación.

En este contexto existe un alto riesgo de malentendidos frecuentes con el paciente, con uno mismo y con los compañeros. Y va a generar el aumento de la violencia sanitaria, de toma de decisiones imprudentes y de conflictos bioéticos.

Pero de entrada definamos que el burnout es un estrés que está relacionado con el contexto laboral y que resulta del desequilibrio entre las demandas que el ejercicio profesional exige y las capacidades de afrontamiento del trabajador. Justo lo que ahora pasa en nuestra primaria. Sobrecarga de tarjetas, más actividad, más sobrecarga e insuficientes médicos.

Sigamos con la teoría. El también llamado síndrome del médico quemado es una respuesta emocional inadecuada a microestresores laborales crónicos y acumulativos, cuyos rasgos mas importantes son : agotamiento fisico y psicologico, actitud fria y despersonalizada en relacion a los compañeros y a los usuarios e intensos sentimientos de fracaso e inadecuación personal con respecto al trabajo .Se manifiesta en forma de síntomas psicosomáticos asi como síntomas ansioso-depresivos,alto absentismo e insatisfacción laboral con deseos de abandonar el trabajo,baja autoestima, bajo rendimiento ,abuso de alcohol, disfuncion familiar, mala calidad de vida , baja productividad y mala calidad en la prestación de los servicios,siendo finalmente las victimas los ciudadanos y los usuarios.

Es pues un problema de salud publica, en el que se da el fenómeno del “iceberg”, es decir la proporción oculta de médicos afectados es mucho mayor que la que sale a la luz y es conocida. El medico tiene muchas veces dificultades para reconocerlo, ya que muchas veces lo niega o no sabe que lo padece, ya que aparece insidiosamente y evoluciona de forma paulatina; muchos de ellos son diagnosticados y causan baja con diagnósticos de depresión, ansiedad o estrés.

El burnout no solo es privativo del colectivo médico ya que también afecta a los docentes, a los jueces, a los servicios sociales, al personal de las ONG y especialmente al personal que trabaja en Salut Mental.


Esta enfermedad laboral que afecta del 30% al 50% de las profesiones de servicio, es un “cáncer” del sistema del bienestar público y democrático, ya que ataca a tres pilares basicos: sanidad, educación y justicia, considerandose como grupo de alto riesgo a los profesionales que trabajan en estos ámbitos. El medico (más del 50% de la atención primaria, el 30% de la especializada y con dos picos: 3-4año del MIR y a partir de los 50), se siente atrapado en el usted no puede ganar, no puede empatar, pero tampoco puede abandonar el juego.
¿Cómo responder, prevenir y abordar la fatiga de la compasión del medico?

Teniendo en cuenta su naturaleza multifactorial, es preciso actuando a todos los niveles, aunque es fundamental actuar sobre los factores organizacionales que son de absoluta responsabilidad de las administraciones, en este caso el IB Salut.


¿Por donde empezar? por lo mas obvio: saquemos a la luz las cifras del burnout, hagamos un mapa del burnout que permita detectar y cuantificar a los

excelentes médicos “quemados”. Prioricemos la ayuda y la atención a los que ya lo padecen (de ahí la necesidad de potenciar el Plan de ayuda al medico enfermo-PAIM- del COMIB) y establezcamos programas preventivos de información y sensibilizacion

Es necesario profundizar en la imprescindible conciliación de la vida familiar y laboral.

Y también va bien a nivel personal conviene revisar periódicamente nuestra ITV (inspección de tácticas vitales); eliminar las relaciones toxicas del contexto habitual, realizar actividad física regular que “endorfiniza “el cerebro y se “carga” el cortisol malo; y aprender a relativizar y a contextualizar: los ideales son satisfactorios parcialmente y siempre deben de adaptarse a los hechos, a la realidad y a la propia experiencia personal.


Pero también hay que exigir al Ib Salut: la generalización del salario emocional y la delimitación de cargas máximas, equilibrar productividad y calidad, racionalización de los recursos y de los medios, negociar objetivos realistas, implementar programas de optimizacion donde se prime la suficiencia y no la maximización, incentivos justos y proporcionados con la carga de responsabilidad que conlleva la actividad medica y sistemas de promoción personal. Y más financiación, aquí y ahora para captar los 250 Médicos que faltan.

¿Se puede hacer bien de médico al 50 por ciento?¿Cuántas bajas por depresión, ansiedad y estrés de larga duracion son en realidad burnout sumergido? ¿Cuántos médicos que se acogen al PAIMM(programa del COMIB para ayudar a medicos enfermos),padecen burnout? ¿Cómo prevenir factores de riesgo como: el mobbing y las agresiones?¿Cuánta deshumanización conlleva el burnout?¿Qué relación tiene con el abuso de alcohol y otras sustancias? Teniendo en cuenta la progresiva y creciente feminizacion de la medicina y que el burnout prevalece en el género femenino las futuras consecuencias personales, familiares y sociales pueden ser gravísimas.

Nadie da lo que no tiene, un médico quemado ni se cuida ni cuida al paciente. Lo trágico es el impacto en la relación médico-paciente, que se deteriora por la deshumanización que conlleva.

¿Por qué no se replantea el Ib salut la reorganización,-horario hasta las 17,30 h -, en esta situación excepcional, del horario laboral de los Médicos, incentivos retributivos, potenciar los SUAP y contratar a 250 rastreadores más, junto con otras medidas?

Simebal hizo una serie de propuestas para mejoral la calidad y la calidez asistencial, para mejorar la relación médico paciente y para evitar el burnout galopante de los Médicos. La pelota esta ahora en el tejado de la Gerencia.

Si la situación persiste, los Médicos se plantearan otras estrategias más confrontativas.

Ya saben, aún, aquí y ahora en derrota transitoria pero nunca en doma.

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