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Memoria totalitaria

jueves 17 de septiembre de 2020, 03:00h

El Consejo de Ministros ha aprobado el Anteproyecto de “Ley de Memoria Democrática”, que entre otras cosas pretende expulsar a los monjes benedictinos del Valle de los Caídos, exhumar a José Antonio Primo de Rivera, quitar la cruz (al tiempo), y ante todo imponer su Verdad histórica, so pena de importantes sanciones. Ya saben lo de Orwell: “Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”. Así que el pasado será lo que diga Sánchez, y eso deberán memorizar nuestros hijos si quieren aprobar.

En realidad, ya se está enseñando esa sarta de mentiras en este mismo momento; esto no es más que otra vuelta de tuerka. La República era una democracia idílica; Franco, un señor muy malo; los socialistas defendían a los pobres, mientras que los nacionales eran los ricos y los curas que se oponían a las justas reformas, y todo lo demás que aparece en las películas y series desde hace 40 años.

Nada sobre la persecución religiosa más cruel y sangrienta que han visto los siglos; nada sobre el proyecto totalitario del PSOE, que se rebeló contra la legalidad republicana en 1934; nada sobre que no se dejó gobernar a la derecha pese a ganar las elecciones de 1933, ni sobre los pucherazos de 1931 y 1936, ni sobre el asesinato de Calvo Sotelo por miembros de la escolta de Indalecio Prieto que precipitó una guerra buscada conscientemente por líderes del PSOE como Largo Caballero, el Lenin español. Nada sobre los crímenes socialistas y comunistas y el régimen nada democrático que pretendían imponer.

Sucede que, para gran parte de la izquierda, quitando a los socialdemócratas, entre los que dudo que se halle Pedro Sánchez, democracia significa gobernar ellos exclusivamente. Sin límites ni contrapesos. Por eso llaman “República Democrática Alemana” a ese régimen soviético idolatrado por el ministro Garzón cuyos súbditos escapaban arriesgando la vida saltando el Muro; y por eso especímenes como Fidel Castro o Hugo Chávez prometían democracia antes de llegar al poder. Siempre las mismas mentiras, que aún cuelan porque se oculta la verdad de lo que pasó. Anímense, busquen el video en que Fidel promete “elecciones democráticas en 18 meses”. Ojalá los cubanos hayan esperado sentados.

Mientras se llenan la boca de democracia, imponen una historia oficial -podrán estar de acuerdo o no con lo que he resumido antes, pero no negarán que imponer una versión oficial sesgada de la historia en hechos que son objeto de vivo debate es totalitario-, imponen la ideología de género hasta en la sopa, impulsan leyes educativas sectarias y extienden sus tentáculos por los cuerpos funcionariales antes prestigiosos. No es casual: está todo teorizado. Girauta recordaba el otro día cómo aplican al pie de la letra las teorías de Gramsci, ocupando todos los espacios intelectuales, educativos, comunicativos, asociativos. Quizás aquí de modo espontáneo al principio, pero de modo organizado y global hoy, impulsado por las principales organizaciones internacionales y las mayores multinacionales.

Como escribía Rosa Belmonte citando uno de los libros de moda, “La masa enfurecida”, de Douglas Murray, se da la paradoja de que el racismo se pretende combatir con racismo (leyes que discriminan por raza), la discriminación por sexo (“género”), discriminando por razón de sexo. En el caso de la “Memoria”, los conflictos históricos se solucionan (supuestamente) reavivándolos con espíritu revanchista.

Mientras, el ministro de Sanidad alemán se pregunta qué pasa en España con tanto contagio. Se lo explico. Tras tenernos tres meses encerrados debido a su negligencia sectaria (tras la manifestación del 8-M, pasamos sin solución de continuidad de hacer vida normal sin medida alguna al confinamiento absoluto), el Fraudillo declaró que habíamos vencido al virus y se fue de vacaciones ¡sin tomar medida alguna en las fronteras!, por las que comenzaron a llegar turistas e (in)migrantes (también inmigrantas) sin control. Ahora, después de que muchos madrileños volvieran infectados del veraneo directamente a los coles, después de manifestaciones varias, espera a que el asunto se le vaya de las manos para echar a Ayuso de Madrid y volver en plan salvador.

La economía también cae más que en cualquier otro sitio por la extensión de la pandemia, y porque mientras en otros sitios ayudan a las empresas, aquí ¡prohíben los despidos! No me digan que no es genial. Nuestra única oportunidad de salir de esta espiral es que la hecatombe económica que se avecina se los lleve por delante, como a ZP, y que la derecha sea capaz luego de garantizar eficazmente la democracia liberal mediante las reformas oportunas.

Por cierto, que en febrero de 1936 se decretó el estado de alarma, que se fue prorrogando mes tras mes, hasta la Guerra Civil. Incluyó la censura previa de la prensa, impidiendo, por ejemplo, informar del asesinato de Calvo Sotelo. ¿Casualidad, eh? Todo muy democrático.

Reflexión final para hacerme eco de Diego Sánchez de la Cruz en Libre Mercado: “Los pobres del capitalismo son ocho veces más ricos que los del socialismo y el estatismo (…) hay 19 veces más pobreza extrema, 12 veces más pobreza media y 7 veces más pobreza leve en las economías intervencionistas”. No crean que sólo es mentira lo de la democracia; también lo de ayudar a los pobres. Como ya estamos empezando a notar.

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