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Adiós a la cultura del esfuerzo

Por Francesca Jaume
lunes 19 de octubre de 2020, 03:00h

El principal argumento contra una política gubernamental excesivamente subsidiante -o subsidiadora- es que no fomenta el esfuerzo, la innovación, la experimentación, la investigación. Se puede converger que es necesario que el estado salga en ayuda de quien no tiene otra manera posible para subsistir, pero lo que no está tan claro es donde se pone el listón de los requisitos. En resumen, cuando a uno se le da todo hecho, es posible que no dedique un ápice de su tiempo en mejorar, en trabajar, en esmerarse, en definitiva, en abrir la mente y el espíritu.

El espíritu de los premios, o las recompensas, es retribuir a aquella persona que ha luchado por aportar a la sociedad un valor. Una comunidad en la que las personas no tienen ningún estímulo para aportar elementos que hagan avanzar, cae en la decadencia, el subdesarrollo, la inacción, el adormecimiento, la vulnerabilidad, la manipulación…

Cuando un alumno aprueba una asignatura, se le está reconociendo unos conocimientos que lo hacen apto para ir avanzando en la formación, mientras que si se le suspende, se le está advirtiendo que su nivel no es el suficiente. Permitir el avance de cursos con asignaturas suspendidas en todo lo contrario a fomentar la cultura del esfuerzo.

A menudo se escucha un lamento generalizado en la comunidad educativa por la bajada de nivel por parte de los universitarios en relación a veinte años atrás. Probablemente la implantación de la ESO fue uno de los motivos, aunque también pueden encontrarse explicaciones socioeconómicas como por ejemplo las comodidades que dan los padres. Ahora, si se está enviando el mensaje de que uno puede “pasar” de las asignaturas que no le son de agrado porque igualmente superará el curso, no podemos esperar que las generaciones venideras destaquen por un nivel formativo ejemplar a nivel general.

Existen, afortunadamente, jóvenes a quienes se les tiene que reconocer su gran interés en formarse para ser buenos profesionales, tener una mente crítica y adquirir grandes conocimientos, sin embargo, los pasotas lastran el nivel, marcando el ritmo general a la baja.

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