www.mallorcadiario.com

La semana de la Yenka

sábado 31 de octubre de 2020, 03:00h

Los que saben de pandemias, los epidemiólogos y virólogos, llevan días presionando a las autoridades pidiendo para más pronto que tarde un nuevo confinamiento domiciliario. Lo cierto es que las restricciones de movimientos e incluso los confinamientos están de nuevo a la orden del día en Europa.

Angela Merkel y Alemania merecen poner sobre ellas el foco de la atención. Merkel, indiscutible líder (no como aquí) de las políticas sanitarias alemanas por el covid-19 por muy federal que sea la organización del país, ha decretado el cierre durante un mes de todo el ocio alemán incluidos los bares y restaurantes. Todo, por intentar salvar la Navidad. Un protocolo claro y directo y que no ha causado protestas en los ámbitos económicos afectados. ¿Por qué?. Porque la medida va acompañada de un plan económico por el que cada empresario afectado recibirá a fondo perdido una ayuda por el 75 por ciento de sus pérdidas. O lo que es lo mismo, un rescate en toda regla. Justo la medida que piden en España y en Baleares sectores -como el ocio y la hostelería- obligados a cerrar por decisiones gubernamentales sustentadas en el estado de alarma. Muchos, desde marzo.

Parece que en España va cuajando la sensación que los cierres perimetrales autonómicos aplicados desde esta semana en casi toda España no van a frenar el tsunami que se nos viene encima y que probablemente solo un confinamiento domiciliario como el de primavera puede recuperar un cierto control sobre la situación.

Pero mientras se derrama ese convencimiento, al tiempo se instala el ‘canguelo’ por la forma en como aplica las cosas el gobierno de Pedro Sánchez. Este gran detalle atemoriza a la población y a la economía. Si Sánchez-Iglesias actuaran como Merkel, ¿alguien dudaría de la necesidad de un nuevo confinamiento?. El miedo no es a confinarse. El miedo es a que en España te encierran y te dejan abandonado a tu suerte. Experiencia reciente en eso ya tenemos. Como Merkel sí, como Sánchez no.

A todo esto, el Govern balear de izquierdas sigue bailando la yenka que con tantas ganas instauró hace 5 años al derogar leyes de Bauzá. Vaya semanita llevan de vaguear, titubear y no saber por dónde ir. A todo esto, ya rozamos los 300 contagios diarios.

La cronología de los hechos no es ningún secreto: el 21 de octubre, y ante los rumores de un toque de queda estatal, Baleares dijo claramente que “el toque de queda no es una prioridad para nosotros”. 25 de octubre. Pedro Sánchez anuncia el toque de queda nocturno que Baleares se tendrá que ‘comer con patatas’. Ese mismo día se acepta y se defiende el horario de 23.00 a 6.00 horas a pesar de tener margen para mover una hora el horario de la restricción. 26 de octubre. Un día después, el Govern de Armengol acepta retrasar el inicio del toque de queda a las 24.00 horas una vez escuchada la sonora pataleta de bares y restaurantes a los que el horario establecido inicialmente les caía como una guillotina sobre sus cabezas. 28 de octubre. Solo dos días después de acallar las críticas de los bares y restaurantes con la limosna de una hora más (que en realidad es una hora menos de las que tenían antes del estado de alarma), el portavoz del Comité Autonómico de Enfermedades Infecciosas de Baleares, Javier Arranz (el Simón de aquí) recomendaba públicamente “no salir a cenar fuera”. Una cosa y la contraria, varias veces, en solo una semana.

Me dice el sector les dé las gracias por la puñalada. Que siga la Yenka.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame

+

0 comentarios