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Moralmente enfermos

miércoles 25 de noviembre de 2020, 03:00h

El último documental de Iñaki Arteta. 'Bajo el silencio', pone de manifiesto la grave enfermedad moral que sufre una parte de la sociedad vasca, por mor de 50 años de terrorismo de ETA. (C. González/ld/11/11/2020.)

Comentaré que- además de la cobarde inmoralidad de una parte de la sociedad, especialmente la vasca y la catalana- hay una más grave inmoralidad, la de los dirigentes. Unos más, y otros menos.

Digamos algo de los curas vascos. También podría decir ‘de la Iglesia Católica’, pero si digo esto, tengo que explicarlo. De la misma manera que si un juez prevarica, no es cierto que ‘los jueces sean unos prevaricadores’, tampoco es cierto en relación con la Iglesia Católica. Resumiendo, una parte del clero vasco ha tenido un comportamiento anticristiano y despreciable.

Aunque ETA no nació en un seminario, sí contó con el apoyo de parte de la iglesia vasca. Esta parte- repugnante- fue más nacionalista que cristiana, fue fría con las víctimas y cálida con los asesinos. Y coloreó la matanza con apelaciones al ‘conflicto político’. Es difícil ser más miserable. Aunque no fue el único- por desgracia-, el Obispo Setién resume la infamia de parte del clero vasco. Mucha suerte tendrá si el infierno no existe porque, en caso de existir, habría ido directo. Mérito tienen los vascos católicos de seguir siéndolo, después de estos ejemplos demoníacos.

Antes de seguir, y referirme a otros tipos de dirigencia, igualmente enfangados en la mezquindad y el deshonor, diré algo sobre la responsabilidad moral de las personas.

En el ámbito ético se suele distinguir entre las acciones morales y las acciones supererogatorias. Estas últimas se refieren a las acciones que van más allá del deber que todos tenemos. Un ejemplo. Usted va por la calle y ve que hay un incendio en una planta baja. Inmediatamente llama por su móvil a los bomberos y va dando gritos para que la gente se entere de que hay un incendio. Se acerca a la puerta de la planta baja y pregunta si hay alguien…

Ahora una acción supererogatoria. Otra persona ve el incendio, entra en la planta baja, con riesgo de su vida, y saca a una abuela aturdida por el humo, salvándole la vida. Esta persona ha hecho algo que va más allá de su deber moral como ciudadano. Por tanto, merece nuestro aplauso y admiración.

Aplico lo mismo a la dramática situación del País Vasco. O la de Cataluña. Pero no soy nadie para exigir heroicidad. Sólo pido unas gotas de dignidad. O sea, no pido actos supererogatorios. Salvo en el caso de los curas vascos. Ellos tienen un deber moral más exigente que el resto de los mortales. De ahí que su actuación sea más despreciable.

El siguiente paso nos lleva a la clase política. Ya dije antes que generalizar es falso. Por eso no diré, ‘los políticos’. Ha habido, y hay, políticos ejemplares. Algunos han pagado con su vida la defensa de la libertad y de las reglas democráticas que, supuestamente, rigen en España.

Por tanto, me refiero a los políticos- la mayoría, eso sí- que han tenido un comportamiento equidistante, cobarde o infame. Según los casos. Aunque ha habido políticos asesinados, tanto en el PSOE como en el PP, la responsabilidad no es la misma. La izquierda es más responsable que la derecha de la salvaje carnicería terrorista y de la opresión de los nacionalismos identitarios. Resumiré con una cita:

"Lo que vino a dar peligrosidad a estos movimientos reaccionarios fue la implicación de la izquierda en ellos… La confusión introducida por la izquierda ha llegado al extremo de considerar colonial la situación de las nacionalidades periféricas y de este modo ha equiparado las aspiraciones insolidarias de las regiones más ricas con las luchas de liberación tercermundistas…La izquierda ha colaborado en el ocultamiento de las tradiciones progresistas españolas y no ha dudado en tomar al pie de la letra las leyendas negras, mientras disimulaba el pasado integrista que ha sido definidor y hegemónico en Cataluña y el País Vasco". (C. Alonso de los Rios. ‘La izquierda y la nación. Una traición políticamente correcta’.)

Esta ‘basura progresista’ se confirma, una vez más, con las negociaciones políticas actuales del socialista Sánchez con Bildu, los herederos políticos de la banda terrorista ETA. Algo que había garantizado, públicamente, que no haría. También había garantizado, públicamente, que no incorporaría al gobierno al comunista Pablo Iglesias. Ahora hay cuatro comunistas en el gobierno. Además de negociar con Bildu, también negocia con ERC, que apoya públicamente a los golpistas catalanistas condenados, que anuncian que lo volverán a hacer. Estos son los socialistas y sus socios. ¡Qué gentuza!

Hay otra dirigencia que ha colaborado- desde hace décadas- en la degradación moral de la sociedad española. No solamente la vasca o la catalana. Me refiero a la mayoría de los medios de comunicación/manipulación y al sistema de enseñanza/adoctrinamiento. ¿A qué se debe?

Las propuestas del comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) no han caído en saco roto. Muy resumidamente, la izquierda tiene que dominar la superestructura si quiere alcanzar el poder. Es decir, hay que controlar las conciencias. Por tanto, controlar el sistema educativo, los medios de comunicación, el mundo de la cultura… Y es lo que ha hecho la izquierda. Por esto hay tanto ‘progresista’ en estos ámbitos que, en la jerga marxista, se denomina ‘superestructura jurídico-política’.

Dado que se sienten moralmente superiores y se consideran luchadores por un ‘mundo mejor’, tienen pocos escrúpulos. Son grandes especialistas en la mentira y la manipulación. El fin- la liberación de la humanidad supuestamente pisoteada por el capitalismo salvaje y la burguesía explotadora- exige utilizar todos los medios, incluidos los antidemocráticos, para derrotar a la derecha. No tienen dignidad, ni escrúpulos. Por eso fomentan (manipulación mediática subvencionada y adoctrinamiento escolar) que los ciudadanos se conviertan en borregos de progreso. Cuanto más burros y sectarios, más fácilmente votarán a este infame gobierno de socialistas, comunistas, y sus socios filoetarras y golpistas catalanistas.

Y el bobo de Rajoy, con la prima de riesgo.

PD.- Podemos justifica los genocidios comunistas. Esta chusma gobierna, del brazo de los socialistas.

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