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A traición

sábado 28 de noviembre de 2020, 02:00h

Tres meses después y desde hoy Francina Armengol ya nos da permiso para echar un pitillo en la calle. Hace mes y medio escribía desde esta columna los motivos por los que la prohibición total de fumar en Lacalle me parecía descabellada.

Uno de esos motivos era que automáticamente quien más y quien menos encontraba un rincón no vigilado para darle un par de caladas al nocivo cigarrillo. Desde el primer día.

El asunto está en que lo del cigarrillo clandestino cada vez se hacía más descaradamente: en la parada del autobús, en el parking del supermercado, en la esquina más solitaria de la oficina, en la parte de atrás del restaurante o simplemente detrás de un coche aparcado.

Hoy Armengol nos vuelve a dar permiso. Gracias. Pero solo nos da permiso para fumar en la calle estando quietos y manteniendo dos metros de distancia con el resto de transeúntes. ¿Y en las terrazas que mantienen la misma distancia de dos metros entre mesas?. Ahí no está permitido. Vuelta a la demonización del sector más señalado de esta pandemia y del que vive tanta y tanta gente, la hostelería.

Y ahora, el hecho que provoca el título de este artículo. Armengol y el conseller Negueruela se reunieron el pasado lunes con las patronales de Restauración de Baleares. En la cita de trabajo el Govern informó a bares y restaurantes de que les obligaría de instalar aparatos medidores del CO2 en el interior de los establecimientos y que los clientes deberían anotar en un registro su nombre completo, su DNI y su teléfono. Nada les dijo de que en la misma semana abriría la mano al tabaco callejero dejando fuera a las terrazas. O Sanidad no habla con Armengol y Negueruela o la decisión se toma silenciando las intenciones al sector con el que estás reunido/a.

Después vino lo del cambio del registro por el código QR, pero peor ha sido lo de la aprobación, también desde hoy, de los 5 niveles de restricciones que, de nuevo, vuelven a poner en aprietos a bares y restaurantes.

La transparencia y el criterio claro no han sido precisamente las principales características de este Govern tal y como constatan los hechos, pero lo de tomar decisiones que afectan a un sector y no comunicárselas cuando lo tienes sentado en la mesa permite ampliar el listado de calificativos negativos respecto al estilo del Ejecutivo que va a tener las riendas del devenir de la pandemia en las islas hasta que esta pesadilla termine.

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