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Separatistas centralistas y Baleares

martes 01 de diciembre de 2020, 04:00h
A pesar del potentísimo aparato propagandístico utilizado, está llamando poderosamente la atención la capacidad de impostura e hipocresía que está exhibiendo el separatismo catalán con el asunto de la armonización fiscal al alza. Ya que lo que ahora demandan no es más que una re-centralización tributaria, algo que, en teoría, está en las antípodas de quien no quiere formar parte del Estado Español. ¿A caso le han pedido a Portugal que incremente sus impuestos para evitar que los catalanes deseen tributar en ese país?, ¿Lo ha hecho con vascos y navarros?

De hecho, lo que están proponiendo supondría, para la propia Comunidad Catalana, cercenar su margen normativo en esta materia. Un absurdo de dimensiones estratosféricas que sólo se explica por las auténticas intenciones de los nacionalistas, que no son otras que las de acumular poder. Es decir, su propuesta de país no existe más allá de que ellos estén en los puestos de mando. Dicho de otra manera, no les preocupa ni el progreso de Cataluña, ni el de sus gentes.

Una impostura que el PSIB-PSOE ha tardado dos minutos en imitar en boca de su líder Armengol. Quién no puede abandonar, de una forma u otra, su discurso del “Madrid nos mata”, porque no tiene otro. Es el populismo facilón que les permite acumular poder a costa de perder puestos en el ranking de comunidades y de países. Ya que más poder gubernativo significa menos libertad, menos creatividad y menos economía.

¡Qué sin sentido pedir mayor autonomía, para rechazarla cuando ésta se ejerce! La gran ventaja de un estado descentralizado no es que todas las administraciones hagan lo mismo, sino que tengan capacidad para ensayar propuestas y políticas que pueden resultar más eficaces y ajustadas a los deseos de los electores, justo lo contrario de lo ahora demanda Armengol y sus socios nacional-populistas que no es más que el monopolio total del poder, prohibiendo la sana competencia entre diferentes formas de administrar.

No se tiene que olvidar que la motivación de la Comunidad de Madrid al optar por tener algunos tributos a tipos reducidos, -algo que otras comunidades no hacen porque, en teoría, conlleva el coste de prescindir de la recaudación correspondiente-, es una opción abierta a todos que pretende que los políticos y burócratas renuncien a una pequeña parte su poder en favor de los ciudadanos.

¿Cuál será la siguiente ocurrencia de estos nacional-populistas-separatistas? ¿Prohibir ir de compras a la comunidad vecina? ¿Prohibir la libertad de residencia? Por no citar todo lo que están imponiendo, como su interpretación de la historia, una única lengua, un único colegio, etc.

Baleares comenzó su carrera autonómica liderando los primeros puestos en nivel de vida y, poco a poco, ha ido perdiendo posiciones. Quizás ha llegado la hora de analizar qué alícuota parte de responsabilidad les corresponde a nuestros políticos locales ávidos de arañar poder a los ciudadanos. Quizás la Comunidad de Madrid es el modelo a seguir.

Decía el filósofo Jeremy Benthan que los gobiernos son insaciables en sus ansias de acumular más y más poder, por lo que la sociedad tiene que preocuparse, sobre todo, en buscar fórmulas para marcarles los límites. Nunca antes como ahora esa necesidad se está tornando urgencia.
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