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Sánchez y el populismo reaccionario

Por Sebastián Urbina
miércoles 02 de diciembre de 2020, 03:00h

El líder socialista (Pedro Sánchez) aprovecha para defender su acercamiento a la formación vasca (Bildu) durante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2021 y acusar a la derecha de «populismo reaccionario» y revivir temas «del pasado».

"El populismo reaccionario crea en primer lugar 'fake news', noticias falsas que presenta como hechos para desacreditar a sus adversarios -explica Sánchez-. A continuación, se sirve de estas falsedades para fomentar la polarización y la división social. Y, en tercer lugar, jamás acepta su derrota, aunque eso ponga en riesgo las instituciones democráticas". (ABC/20/11/2020.)

Diré lo que pienso, antes de que lo censure este gobierno social comunista.

Aunque el significado de ‘populismo’ es difuso, podríamos decir que esta ideología política desarrolla un discurso demagógico que se centra en los sentimientos, emociones, deseos y temores del ‘pueblo’, con el objetivo de conseguir el poder, y derrocar a las 'élites’. Lo de los sentimientos y emociones tiene importancia, según Karl Popper:

‘Es mi firme convicción que esta insistencia irracional en la emoción y la pasión conduce, en última instancia, a lo que sólo merece el nombre de crimen’.

¿Y qué es ‘ideología? En sus ‘Elementos de Teoría Política’ de G. Sartori, está la voz ‘Ideología’. Entresaco, resumidamente: "Nos ocupamos y preocupamos de las ideologías porque nos preocupa el poder del hombre sobre el hombre, y cómo puede suceder que naciones y poblaciones enteras sean movilizadas en clave mesiánica (aunque ya no en nombre de Dios) con altos niveles de fanatismo".

Lo que sugiere el socialista Sánchez es que la oposición- centralmente el PP- representa altos niveles de fanatismo que son incompatibles con el ejercicio de la democracia. Más aún, esta oposición movilizaría emocionalmente a las masas, en clave mesiánica, para derrocar a un gobierno legítimo.

El presidente Sánchez deslegitima a la oposición como oposición democrática. Y la sitúa en los ámbitos populistas reaccionarios. Si lo traducimos, siguiendo la lógica de socialistas y comunistas, se trata de ‘la ultraderecha’, que añora a Franco y al franquismo.

¿Quién cree estas idioteces? En primer lugar, los suyos. Tienen que defender la silla y el sillón, avión, moqueta y un largo etcétera de prebendas. Ahora podemos ver, mucho más claramente, el papel fundamental e indigno de la mayoría de los medios de comunicación/manipulación. Con una persistente lluvia fina de mentiras y medias verdades progresistas, consiguen que mucha gente se trague la bazofia sectaria que vomitan todos los días.

Esta indigna canalla mediática sería mucho menos efectiva sin el papel llevado a cabo por el sistema de enseñanza/adoctrinamiento. A pesar de la heroicidad de una minoría de profesores.

No contenta la oposición- centralmente el PP- con fanatizar a las masas en clave emocional y mesiánica, inunda las redes y los medios con mentiras. ¿Con qué objetivo? Para desacreditar al gobierno legítimo.

Vayamos por partes. En primer lugar, el presidente Sánchez, antes de las elecciones, repitió- públicamente- que nunca negociaría con Bildu, los herederos políticos de la banda terrorista ETA. Y ha negociado.

En segundo lugar, que la oposición recuerde que el presidente Sánchez mintió, en diversos medios de comunicación, sería- según el gobierno- una falsa noticia. Esta es la infame izquierda que gobierna.

Llegados a este punto de bajeza moral, sólo cabe esperar que el pueblo reaccione como lo haría una persona decente: rechazando indignado esta grave mentira de, nada menos, un presidente de gobierno. ¿Por qué no sucede esta reacción? Porque la izquierda lleva décadas controlando el sistema de educación/adoctrinamiento, la mayoría de medios de información/manipulación, y el mundo de la Kultura.

No es casualidad que este gobierno haya regado- este mismo año 2020- con unos 25 millones de euros a ciertos medios de información/manipulación. ¿A cambio de qué?

Hablando de millones. En enero de 2020, Delcy Rodriguez, vicepresidenta de Venezuela (una de las veinte personas más buscadas por la Interpol por atentados contra los derechos humanos y con prohibición de entrar en España) se ve en Barajas con el socialista Ábalos, llevando consigo unas cuarenta maletas que no pasan por la aduana…

Otro escándalo de la oposición. Utiliza las mentiras, que expande con su maldad habitual, para crear división social y enfrentamiento. Encima, la oposición se atreve a denunciar que el ‘grupo de expertos’ que, supuestamente, aconsejaba al gobierno social comunista para hacer frente a la pandemia, ¡no existe! ¡Todo era una mentira del gobierno! ¡Qué falta de respeto al gobierno legítimo! ¡Cómo se atreve el PP a destapar las mentiras social comunistas!

Dejo aparte los más de 75.000 muertos por Covid, aunque oficialmente sólo declaran 43.000. ¡Arman escándalo por esta minucia!

Finalmente, esta antidemocrática oposición no acepta la derrota. En vez de colaborar, sin condiciones, con este gobierno, se atreve a criticar sus decisiones. Como cargarse la enseñanza concertada y el español como lengua vehicular. O enseñar sexualidad a los niños de seis años. Cuando todo el mundo sabe que los niños no pertenecen a los padres sino al Estado social comunista plurinacional.

Que la derecha quiera ganar las próximas elecciones y revertir los cambios progresistas de este gobierno, pone en peligro las instituciones democráticas. ¡Es un escándalo!

Hasta ahora me he referido a la oposición populista reaccionaria (Partido Popular), que merece el justo desprecio del gobierno. He dejado aparte un sector fascista de la oposición. Este gobierno dará los pasos necesarios para conseguir la ilegalización de Vox. Su presencia ofende gravemente la fina sensibilidad democrática de comunistas, filoetarras y golpistas catalanistas. Sus diputados/as han sufrido graves secuelas emocionales, con trastornos de ansiedad, que han requerido tratamiento psiquiátrico, realizado por galenos y galenas antifascistas.

Resumiendo, si esta gentuza social comunista (PSOE, Podemos) y sus socios filoetarras y golpistas catalanistas (Bildu, ERC), no provoca repugnancia moral, es que una parte del pueblo ya se ha convertido en populacho aborregado y sentimental.

¿Cómo? Repitamos. Consecuencia del control- por esta izquierda autoritaria- del sistema de enseñanza/adoctrinamiento, de la mayoría de los medios de comunicación/manipulación y el mundo de la Kultura. Con la estúpida e irresponsable inacción de la derecha ‘centrada’. ¡Que ha tenido décadas para reaccionar!

Tómelo muy en serio. Es una izquierda envilecida y sin escrúpulos.

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