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¿Tú también, Bruto, hijo mío?

Por Miquel Pascual Aguiló
viernes 01 de enero de 2021, 02:00h

Es en la obra de William Shakespeare “Julio César” que César pronuncia esas palabras dirigidas a Bruto: Tu quoque, Brute, fili mi (Tú también, Bruto, hijo mío). Según algunos historiadores, dijo, en griego, «Καἱ σύ, τέκνον», Kaì sý, téknon? (¿Incluso tú, hijo mío?) aunque testigos presenciales solo lo vieron cubrirse el rostro con la toga y morir en silencio sin pronunciar una palabra, manteniendo así la dignidad.

Esa frase que llevamos años en nuestros bolsillos es una clara muestra de nuestra rabia contra los que traicionan, contra los que clavan puñales a la espalda de alguien que apreciamos y hasta incluso de alguien que despreciamos, nos horroriza la deslealtad, nos solivianta la traición sobre todo si viene de los propios, si llega de las manos de aquellos en quienes el Cesar confía.

Esta es la trágica y malhadada historia de los saharauis, ciudadanos españoles con todas las de la Ley, que fueron abandonados y regalados, sin recibir a cambio un miserable plato de lentejas, por el corrupto, chorizo y traidor, entonces príncipe heredero del dictador Franco, en el año 1975 a Marruecos y Mauritania en una de las retiradas más deshonrosas de toda la historia de España por sus únicos intereses privados.

Un año después, el 14 de noviembre de 1976, Felipe González Márquez, a la sazón secretario General del PSOE y candidato del PSOE a Presidente del Gobierno de España, visitó los campamentos de refugiados saharauis para apoyar al pueblo saharaui en su lucha contra la ocupación marroquí-mauritana y les dijo:

"Sentimos vergüenza de que el Gobierno de España no haya solo hecho una mala colonización sino una peor descolonización, entregando el territorio en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y Mauritania'', (Hassan II y Mokhtar Uld Daddah).

''Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas. No prometeros algo sino comprometerme con la historia. Nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final” .

Fue como el viejo refrán: “Prometer hasta meter y una vez metido olvidar los prometido”.

José Maria Aznar, durante sus ocho años en la Moncloa nunca encontró hueco en su agenda para, ni tan siquiera, reunirse con el líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, y en cuanto dejó el poder mostró un inusitado interés por la causa saharaui, ¡muy propio del Partido Popular!.

No les fue mejor con el posterior gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quinto presidente del Gobierno de España después de la Transición, entre 2004 y 2011.

La lista de actos y declaraciones a favor de los saharauis desde la dirección del PP en sus tiempos de oposición es amplia. Las críticas del secretario de Relaciones Internacionales del PP contra el PSOE por el tema saharaui también fueron constantes.

Pero el PP llegó al poder y lo que antes fue motivo de critica pasó a ser objeto de silencio: Ni del Gobierno de Mariano Rajoy ni del PP salieron palabras de condena por las continuas violaciones de los Derechos Humanos en la excolonia española o las expulsiones de observadores españoles, incluida una alcaldesa del PP.

Con el gobierno de Pedro Sánchez no les está yendo de lo mejor, más bien los tratan como si de un condón roto y usado se tratara. ¡Bueno tanto gobierno como oposición!.

Con este desalentador panorama, no es de extrañar que el pasado 15 de noviembre, el delegado del Frente Polisario para España, Abdulah Arabi, declarara a EFE que de España no esperan nada: “Simplemente que no nos haga más daño del que nos ha hecho”. ¿Capisci?

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