www.mallorcadiario.com

El nuevo orden mundial

Por Gabriel Le Senne
jueves 21 de enero de 2021, 05:00h

Estas tres palabras gozan de mala fama, pero realmente parece que un nuevo orden mundial está amaneciendo ante nuestros ojos.

Juan Manuel López-Zafra proporciona en su brillante columna 'Democracia, China y las Big Tech' algunos datos: China cambió de estrategia tras las revueltas de Tiananmen en 1989. En 2001, entró en la Organización Mundial de Comercio (OMC). La renta per cápita se disparó desde los 320$ de 1989 hasta los casi 10.000 de hoy, pese a un incremento de población notable, desde los 1.100 millones a los 1.400 millones actuales. Para que digan que el capitalismo no funciona, añadiría yo. El presupuesto en I+D, que en 2011 era la mitad que el norteamericano, se ha equiparado a él, en casi 500.000 millones de dólares. Las empresas chinas sobresalen en todas las áreas tecnológicas.

“El sistema de crédito social, en vigor desde este año, asigna o detrae puntos a los buenos ciudadanos, permitiéndoles o denegándoles el acceso al crédito, a las universidades o a los trenes. Los sistemas de videovigilancia permiten castigar a quienes no llevan máscara, y un pasaporte interior señala a los ciudadanos dónde deben vivir, dónde trabajar y dónde no pueden estar. La analogía con el Gran Hermano orwelliano es demasiado obvia, pero no por ello falsa. Nada se mueve sin el control y el consentimiento del partido.” Y Xi Jinping es el hombre que lo controla todo.

Por otro lado, continúa López-Zafra, Facebook y Twitter, con 3.000 millones de usuarios, controlan el 90% de las comunicaciones personales de Occidente. Apple y Google, con el 99,5% de todos los sistemas operativos de teléfonos móviles del mundo, han excluido de sus ‘stores’ a Parler, esa pequeña red alternativa que pretende acoger a los disidentes, y Amazon Web Services, con el 40% del mercado, le bloquea el acceso a sus servidores en la nube, por lo que toma forma “una coalición inimaginable hace sólo unos años”. No olvidemos que Facebook también es dueña de WhatsApp e Instagram y que Google posee Youtube. Ya se habla de los GAFAT: Google, Amazon, Facebook, Apple y Twitter.

Como escribe Vanesa Vallejo en su artículo 'Cómo las Big Tech le entregaron la presidencia a Biden', estas grandes plataformas, “que en algún momento fueron la esperanza y la herramienta de aquellos que eran censurados y atacados por los grandes medios de comunicación, hoy, tomadas por la misma izquierda que acaparó la tv y los periódicos, ocultan la información que perjudica al progresismo, mientras que exaltan y hacen virales aquellos contenidos que los benefician”.

Para cerrar el círculo, consideremos que Trump ha desclasificado un informe elaborado por un Comité del Senado americano que revela negocios millonarios del hijo de Biden con miembros del Partido Comunista Chino aprovechando la influencia de su padre. Si tenemos a China de un lado, y a probables amigos de China por el otro, no parece demasiado aventurado pensar que todo pueda ir aproximándose al modelo chino durante los próximos años. Manteniendo una apariencia formal democrática, eso sí, pero cada vez más mera fachada.

Este totalitarismo tecnológico se parecería ya más al fascismo o al nacionalsocialismo que al comunismo, en el sentido en que Mises lo describía: un socialismo cuyo control se vehicula a través de grandes empresas. Llewellyn H. Rockwell Jr. describe en el Mises Institute, siguiendo a John T. Flynn, los ocho puntos que describen un sistema fascista, entre ellos: (1) el Estado no reconoce límite alguno a su poder; (3) el Estado administra un sistema capitalista con una inmensa burocracia; (4) la producción se organiza mediante cárteles; (6) el Estado sostiene la vida económica a través del gasto y la deuda. Cómo ven, suena familiar. Y es lógico: nuestro teórico sistema, la democracia liberal, no puede sobrevivir cuando el liberalismo es ya minoritario.

En fin, nuestros Sánchez e Iglesias podrían aprender al menos que no hace falta arruinarnos, que basta ese sistema de crédito social implementado por las tecnológicas para tenernos controlados. De hecho, si algo sorprende de la nefasta gestión de la pandemia es la falta de uso de la tecnología de que disponemos: sería mucho más eficiente una buena aplicación que andar cerrando negocios y confinando a la gente en sus casas. Que hablen con los GAFAT y lo arreglan en dos patadas. Sólo necesitan un buen sistema electrónico de recuento electoral, como el de Podemos, no una chapuza como la urna tras la cortina del PSOE. Y no lo llamen Dominio, que canta y además está pillado. Mipersona Voting System, o algo así.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame

+

1 comentarios