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Urnas pandémicas en Catalunya (2)

Por Jaume Santacana
miércoles 17 de febrero de 2021, 06:00h
Bueno, señores, se acabó lo que se daba. Los catalanes (y las catalanas, por supuesto) ya han depositado sus votos en estas urnas pandémicas y, por cierto, con una seguridad casi absoluta y con una organización de postín; ningún problema de ningún tipo... o eso parece, de momento.

Una colosal cifra de abstención se ha constituido como protagonista, como la estrella de la fiesta. Un millón y medio de catalanes se han quedado en casa (o no; por lo menos no se han acercado a los colegios electorales; y si se han acercado no han ejercido su derecho al voto): representan el 49% de los potenciales votantes. Aquellos partidos que han fracasado en su intento son lo que más han lamentado esta inhibición colectiva; normal.

En segundo lugar, el resultado general de la contienda ha reflejado un hecho que no por ligero deja de ser importante: por vez primera, los partidos llamados “independentistas” han conseguido superar el 50% de los votos emitidos, cosa que han reflejado en portada los medios de comunicación internacionales; todos, con la excepción de los diarios, televisiones y radios editados o emitidos en o desde Madrid. No deja de ser un dato a tener muy en cuenta.

De los nueve partidos en liza, tres de ellos han triunfado y se han colocado a la cabeza de la clasificación electoral: ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), PSC-PSOE (Partit dels Socialistes de Catalunya) y JUNTS PER CATALUNYA (el partido de Puigdemont). A mucha distancia, mucha, de los citados partidos se han colocado cinco del resto y el noveno PdeCAT (la continuidad de Convergencia) se ha quedado fuera del nuevo panorama político catalán. Me place recordarles que, en mi artículo de la semana pasada (Urnas pandémicas (1), un servidor les había avanzado, con una precisión suiza, la misma configuración. De nada.

En este podio final, Salvador Illa (el exministro de sanidad español) se ha proclamado vencedor casi absoluto al vencer en número de votos, aunque empatado en escaños con ERC, situado, pues, en segundo lugar. El tercer puesto ha sido para JUNTS que ha obtenido un escaño menos que los dos primeros. Así pues, la lucha
entre los tres gigantes se ha saldado con una pírrica victoria de los socialistas. Y digo “pírrica” porque, ganador por los pelos, pero ganador al fin y al cabo, no tiene, prácticamente, posibilidades ni de ser investido presidente de la Generalitat ni, mucho menos, con los suficientes apoyos para formar un gobierno estable. En cambio,
la única solución posible para solucionar el embrollo pasa (sin ningún género de dudas; aunque vaya usted a saber, que la política puede ser muy de arenas movedizas) por un presidente de ERC (el señor Aragonés, substituto de Oriol Junqueras) y un gobierno estable y con mayoría absoluta formado por JUNTS y la CUP (Candidatura de Unitat Popular). Hay que destacar, en este punto, otro titular importante de la noche: también por primera vez se ha batido otro récord electoral: los independentistas han obtenido 74 escaños, más que suficientes, holgados diría, que les sobrepasan la linea roja de la mitad de los diputados del parlamento. Por lo tanto, y si Dios no lo remedia, los tiros apuntan a un gobierno de coalición entre las tres fuerzas soberanistas, presidido por Aragonés de ERC. Aunque -por extraño que pueda parecer- podría acontecer que ERC les diera morcilla a los independentistas y se enamorara de la posibilidad de montar un tripartito de izquierdas junto al PSC de Illa y los podemitas catalanes (socios ellos en la Moncloa). Eso, aunque pueda parecer mentira, también sumaría mayoría. Pero bueno, dicho movimiento
pondría en contradicción total al veto que ERC había firmado (y proclamado a los cuatro vientos y en miles de ocasiones) de no investir ni gobernar con los socialistas. Se verá.

En cuanto a los cinco partidos restantes: lo del Titánic fue de risa en comparación al hundimiento catastrófico y brutal de Ciudadanos, un partido que había nacido sólo para ir a la contra de todo aquello que oliera a Catalunya. Tenía 36 diputados y les han quedado 6: no se esfuercen dividir, ya lo han hecho ellos. RIP, pues, para los rostros amargados de Arrimadas y Carrizosa (nadie les ha visto, por ahora, ningún esbozo de sonrisa...); la sonora entrada de VOX en el parlamento con 11 escaños ha sido el campanazo que, seguro, va a coger el relevo a Ciudadanos en la bronca continua en el hemiciclo; el PP, pese a una campaña que parecía eficiente por parte de su representante Alejandro Fernández, un moderado, y las constantes visitas de su jefe Casado ha resultado también un fiasco de considerables dimensiones: la banca (VOX) se lo ha llevado todo de calle y les ha desplumado a conciencia; la CUP (no se sabe nunca por donde pueden salir los asamblearios luchadores antisistema, que ya se han cargado varias investiduras en el pasado reciente) han aumentado, ligeramente, sus escaños y se convierten en la llave de un posible gobierno independentista; finalmente, los podemitas de Pablo Iglesias y Colau se han quedado exactamente allá donde estaban, o sea, iguales.

Bien, dicho lo dicho, las cosas están como están y, por lo tanto, puede pasar todo, entre lo cual: gobierno independentista coaligado, tripartito de izquierdas o bien una muy posible repetición de las elecciones.

Permaneceremos atentos a la pantalla política.

¡Sean buenos!
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