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¿Cómo vamos a atender a los heridos de guerra?

Por Joan Miquel Perpinyà
jueves 29 de abril de 2021, 08:18h

En toda guerra, y sin duda podemos asimilar la pandemia del COVID-19 a un conflicto bélico que ha causado sólo en Balears 820 muertos en poco más de un año, al acabar la contienda, ya se gane ya se pierda, hay que hacer frente a la devastación sufrida y atender a las familias de los fallecidos y a los heridos y mutilados que han tenido la suerte de no perecer y regresan a casa.

Las secuelas que el coronavirus acarrea en muchísimos casos obligará a reforzar determinadas especialidades médicas como neumología y neurología. También los servicios de rehabilitación y fisioterapia, para hacer frente a los problemas de salud derivados de la infección que en ocasiones son graves y persistentes.

Ya sabemos, además, que las consecuencias psicológicas del confinamiento y de las medidas de restricción del contacto social y la movilidad comportan consecuencias psicológicas y en los casos más importantes, también problemas psiquiátricos. No se puede dejar a las personas sin atender en este trascendental aspecto de la salud mental.

También sabemos multitud de personas mayores dependientes, por mor del confinamiento y la falta de movilidad en unos casos, y por el cierre de los centros de día donde recibían terapias en otros, sufren un empeoramiento de su situación de dependencia y los servicios de la Conselleria d’Afers Socials están reevaluando a todos aquellas personas que solicitan un aumento de su grado de dependencia. Y eso por no hablar de los dependientes que necesitarán ser atendidos en residencias que ya están atestadas y con enormes listas de espera.

La práctica desaparición de la Atención Primaria para convertir nuestros centros de salud en call-centers, donde prácticamente ningún paciente es visitado presencialmente por su médico de familia, comportará también la aparición tardía de patologías que serán diagnosticadas tardíamente, es estadios más avanzados y de más largo tratamiento y peor pronóstico. Ya lo estamos comprobando con la saturación de las urgencias hospitalarias, porque la ciudadanía ya va directamente a los hospitales ante determinados problemas sanitarios.

Y qué decir del incremento exponencial de las listas de espera para consultas con especialistas, determinadas pruebas diagnósticas e incluso intervenciones quirúrgicas. Algo habrá que hacer para tratar de que se reduzcan en lo posible...

Todo este desalentador panorama supondrá un esfuerzo aún mayor para hacer frente al aumento del gasto que sólo podrá ser atendido con una subida generalizada de impuestos —y no sólo a los más ricos, como tan demagógicamente algunos irresponsables políticos pretenden hacer creer— tan pronto se recupere cierta normalidad en la actividad económica.

¿Cómo es posible que nadie esté hablando de todas estas cuestiones que son ineludibles para atender a nuestros “veteranos de guerra”? ¿No habrá ningún político que hable claro y diga cómo vamos a hacer frente a esta calamitosa situación? ¿O es que vamos a dejar que los afectados por la pandemia se queden atrás y se las compongan cada cual como buenamente pueda?

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