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¿Cómo se atreven?

miércoles 05 de mayo de 2021, 05:00h

‘Aquí va a ganar Vox. La ultraderecha va a subir’. Lo decía, hace pocos días, el aspirante socialista Ángel Gabilondo, refiriéndose a su propio barrio, Ciudad Lineal. En relación con las elecciones madrileñas del 4 de mayo.

Fijémonos en su reacción. No pregunta '¿qué habrá pasado?, ¿qué hemos hecho mal?, ¿qué propuestas de Vox habrán gustado a los votantes?' Etcétera...

Nada de eso. ¿Y por qué no hace estas -o similares- preguntas razonables? Porque Gabilondo se cree instalado en el lado bueno de la Historia, con mayúsculas. Porque se cree moralmente superior. Por eso no debe extrañar uno de los lemas fundamentales del Partido Socialista Obrero Español. ‘Somos la izquierda’.

Con otras palabras, somos tan buenos que no necesitamos decir nada más. Simplemente, ‘Somos la izquierda’. Con esto basta y sobra. Una persona que crea esto- y hay millones- o es tonta, o va camino de serlo.

En el Éxodo, se narra la liberación del pueblo hebreo, esclavizado por los egipcios. Dijo Moisés a Dios: 'He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: el Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren cuál es su nombre, ¿qué les responderé?', pregunta Moisés. Y respondió Dios a Moisés: 'Yo Soy el que Soy'.

La izquierda adopta una actitud parecida. No necesita dar explicaciones, como hacen las demás formaciones políticas que no pretenden ser una religión laica. O que pretenden representar una revolución que nos llevará a un mundo feliz sin contradicciones. En realidad, al infierno.

Si bajamos de la Biblia a las películas de James Bond, recordaremos que el héroe de ficción de las novelas de Ian Fleming, cuando le preguntan quién es, dice pausadamente: ‘Bond, James Bond’. La cara que pone el protagonista tiene forma de pregunta: '¿Sabes con quién hablas, imbécil?' Se supone que el que pregunta es de derechas.

Si pasamos de James Bond a la película de terror actual, con Pedro Sánchez y cía, podemos ver la arrogancia y el engreimiento de este nefasto y mentiroso personaje. No me extrañaría que un día apareciese por televisión, con los brazos bien abiertos, diciendo: ‘Yo Soy el que Soy’. Es el siguiente paso de ‘Somos la izquierda’.

Una presentadora de televisión española, Mónica López, dijo, sin despeinarse: ‘No entiendo cómo los madrileños votan a Díaz Ayuso’. Esta señora es tonta con diploma. Ha interiorizado la superioridad moral de la izquierda. ¿Cómo se atreven a votar a la derecha? ¡Imbéciles!

De ahí la reacción progresista a raíz de unos sobres con unas balas, enviadas a Pablo Iglesias, a la ministra Maroto y algunos más. Los dirigentes de izquierdas se rasgaron las vestiduras y proclamaron, bien alto, (televisiones subvencionadas) que esto no lo vamos a tolerar. Que los demócratas- o sea, ellos- somos más. Que el fascismo no pasará. Que Vox está detrás de todos estos atentados. Sin pruebas. Calumnia, que algo queda. ‘Somos la izquierda’.

La reacción fue histérica e impostada. Algo parecido a la reacción de un patricio ante un plebeyo que se atreviera a insultarle, o agredirle. ¡Inaudito, incomprensible! Así es la izquierda, con las excepciones de rigor, que las hay. Los socialistas Nicolás Redondo y Joaquín Leguina se fotografiaron junto a Diaz Ayuso, dándole su apoyo.

Volviendo a los sobres con balas y amenazas de muerte. Por desgracia, muchos políticos, entre otros muchos Mariano Rajoy y Rita Barberá, recibieron amenazas de muerte. Y no organizaron el numerito. Recientemente, Diaz Ayuso también ha recibido varias balas en un sobre. Su reacción ha sido completamente diferente a la de socialistas y comunistas. ¿Por qué?

No es suficiente una explicación psicológica de los personajes afectados por estas amenazas, aunque pueda tener interés. Lo realmente importante es que Díaz Ayuso sabe que es una ciudadana que- por el momento- se presenta a las elecciones madrileñas del cuatro de mayo. También sabe que la propaganda electoral no consiste en mirar fijamente al que se ponga delante y soltarle: ‘Soy la Ayuso’. Porque sabe que no pertenece a ninguna casta moralmente superior. Sabe que tiene que convencer a los ciudadanos para que le voten.

Con esto no estoy diciendo que los políticos de izquierda sean imbéciles y los de derecha inteligentes. Esto sería tan falso y estúpido como la acusación feminista de que ‘los hombres son malos’. Ahora bien, aunque las generalizaciones son falsas, está justificado decir que la izquierda, en general, actúa con una prepotencia y soberbia que no tiene la derecha.

Peor aún. Parte de la derecha (que incluye a Casado, Núñez Feijóo y similares) se esfuerzan en estar ‘centrados’, no sea cosa que la izquierda nos acuse de radicalización. O sea, la derecha, con mucha frecuencia, mira de reojo a ver si la izquierda aprueba. Uno de los motivos del éxito de Díaz Ayuso es que no se acobarda ante la izquierda. Les canta las cuarenta. El otro motivo, es su destacada gestión económica y pandémica, elogiada por importantes periódicos europeos.

La derecha que no se arrodilla, Vox, sufre el odio- no exagero- de la izquierda. ¿Por qué? Porque la izquierda está acostumbrada a tener una derecha de gestoría administrativa. Rajoy es el gran ejemplo, aunque no el único. Por eso, cuando aparece una derecha que desafía públicamente los mantras ideológicos de la izquierda, se enfurecen. ¿Cómo se atreven esos fachas a discutirme?

Por eso, el ‘serio, soso y formal’ Gabilondo pide expulsar a Vox de las instituciones. Por eso, el comunista Iglesias se atreve a decir que Vox no tiene cabida en la democracia. ¡Un comunista! ¡A este nivel de idiotez política hemos llegado! El Parlamento europeo condenó- en noviembre 2019- al comunismo y al nazismo como las dos ideologías totalitarias más criminales del siglo XX.

¿Qué hace la izquierda? Manipular las conciencias, gracias a la gran mayoría de los medios de manipulación (progresistas subvencionados) y de un sistema de enseñanza adoctrinador, con leyes educativas- todas- socialistas. Y dividir el mundo en buenos (la izquierda) y malos (la derecha).

1.- Un alcalde socialista (Jaime Albero/S.J. d’Alacant) llama ‘matones y fascistas al estilo años 30’ a los votantes del PP y de Vox. ‘Si pudieran, nos fusilaban’, añadió.

¿Cómo se atreven?

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