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Los votantes son bobos

Por Joan Miquel Perpinyà
jueves 06 de mayo de 2021, 03:00h

Esto de que cada cierto tiempo haya que ir a votar es un incordio, además de carísimo. La democracia es un sistema político muy sobrevalorado y a la larga en un país como el nuestro, plagado de cuñados por todas partes, insostenible. Y su peor consecuencia es que se convoquen elecciones para que los dirigentes de los partidos políticos puedan embaucar al electorado y así justificar poder seguir haciendo lo que les place en representación de los ciudadanos.

Ayer, día de resaca electoral, sesudos analistas, politólogos, periodistas y tertulianos de todo origen y condición, expertos en demoscopia y estrategia electoral, todos muy sabios, —quién podría negarlo—, han concluido que los ciudadanos de Madrid son estúpidos; bobos de baba a quienes Isabel Díaz Ayuso ha engañado usando una palabra mágica: Libertad. ¿Quién no está a favor de la libertad? Con un discurso infantil, Ayuso ha conseguido que más de 1.620.000 votantes hayan preferido al PP antes que a sus rivales políticos, singularmente a las fuerzas de la izquierda: Más Madrid, PSOE y Unidas Podemos, que uniendo todos sus votos ni siquiera le llegan cerca.

La explicación a esta anomalía de la democracia sólo puede estar en la mente de quienes han optado por Díaz Ayuso, una mujer que en los dos años ha sido calificada de forma irreverente e insultante por la gran mayoría de rivales políticos y aún peor por muchos medios de comunicación. Pero ahí está: casi el 45% de los ciudadanos con derecho de voto en la Comunidad de Madrid la han escogido para que sea su presidenta.

La explicación está, según los sabios analistas que ayer han escrito sus conclusiones en los principales medios de comunicación, en que los madrileños aún pueden irse de cañas porque Ayuso no ha cerrado la hostelería, aunque eso haya costado la vida de miles de ciudadanos. O también que Ayuso ha logrado seducir al electorado haciendo que fueran a votar en masa (batiendo récord de participación en Madrid) a base de no hablar de su “no gestión” de la pandemia y haber tenido el gran acierto de establecer “un marco polarizador dicotómico” con la premisa engañosa de “libertad o comunismo”.

No se les pasa por la cabeza a tan dignos opinadores concluir que los ciudadanos madrileños no sean tarugos que sólo piensan en salir a los bares a tomar cañas, aunque los hospitales estén repletos de enfermos de Covid-19 y la sanidad pública esté colapsada. Se han tragado el mensaje ridículo de una candidata ridícula por Trumpista y Tatcherista. Ha ganado el populismo vacuo, porque los ciudadanos, en lugar de estar de copas por ahí, prefirieron tomar la papeleta del PP y meterla en una urna que, por cierto, los tres grandes perdedores de la izquierda no querían poner porque se olían lo que podía pasar.

No puede haber otra explicación. Por supuesto, hay que descartar que la ciudadanía esté al corriente de las barbaridades que ha hecho Díaz Ayuso en estos dos últimos años, incluyendo la construcción de un hospital de pandemias sin quirófanos al que obligó a muchos sanitarios a ir a trabajar en contra de su voluntad, debilitar los servicios públicos para enriquecer a cuatro empresarios potentados amigos del PP, no dar ayudas directas a la restauración (porque les permitía tener abiertos sus negocios), etc. Los ciudadanos son bobos y no son capaces de pensar por sí mismos ni elegir lo que más les conviene.

Así pues, lo mejor sería que no haya nunca más elecciones y que gobierne aquellos que digan los analistas del día después que debe hacerlo. Acabaremos antes, nos marearán menos y será todo más fácil. Si total, esto de la democracia es que los bobos digan quién ha de ser el bobo y la boba que les gobierne, entonces acabemos con esta farsa cuanto antes y que gobiernen los sabios analistas que han concluido que Madrid está atestado de bobos que no votan a la izquierda.

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