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El THP de la personalidad y el psicoterrorismo laboral

jueves 06 de mayo de 2021, 08:23h

Tenia que escribir hoy el segundo capitulo de como se tratan las depresiones “llamadas difíciles”, pero una amiga, me ha contado el acoso laboral que ha sufrido en la organización donde trabajaba y esto, me ha influida tanto que he decidido escribir este articulo hacia una de las violencias sociales, que más va en aumento: el acoso laboral o el mobbing.

La verdad es que estoy muy sensibilizado por este tema, por haber ido a juicios de esta temática, por haber dado cursos sobre el abordaje del mobbing y por haber tratado en mi consulta de psiquiatría, a varios pacientes que eran victimas de este execrable psicoterrorismo laboral. Hoy estamos asistiendo al asalto de la vida pública: la inestabilidad, la alta competitividad, el “todo vale” y la ausencia de valores, caracterizan a muchos empleos en nuestros días. Hay auténticos THP que practican, en muchas organizaciones, el acoso y derribo de buenas personas, excelentes profesionales y magníficos compañeros.

El mobbing tiene una metodología variada: cosificación, hacerle el vacío, no hablarle, hacerlo invisible, retirarle el saludo, lanzar rumores calumniosos, excluirlo de actividades grupales, censurar y criticar continuamente las tareas que realiza, minimizando sus éxitos y magnificando sus errores, criticar su vida privada y el despellejamiento por tierra, mar y aire, etc. Ya saben eso de “calumnia que algo queda”.

El objetivo “aniquilar psicológicamente” a quien se considere un competidor peligroso, o se atreve a ir contracorriente o a pensar por su cuenta, o no le hace la pelota etc. ¿y qué mejor manera que minar la autoestima de la víctima para que se anule ella misma?

Actualmente afecta a un millón y medio de trabajadores en nuestro país.

Se ejecuta de forma sistemática y sostenida en el tiempo por uno o más acosadores. El asedio es sutil, evita la agresión manifiesta, se ejerce de forma lenta y taimada. Utiliza los métodos más corrosivos que posee el ser humano: la humillación, la descalificación del trabajo realizado, la asignación de tareas inalcanzables o ínfimas, la burla sobre la vida personal o las convicciones propias y la exclusión grupal. Los ataques se suelen producir en privado. Los acosados van desarrollando un alto sentimiento de vergüenza y culpabilidad.

El mobbing señala la carencia de evolución darwiniana, el primitivismo tribal, el stop humanizador y el parasitismo psicológico de la envidia, los celos, la rabia, la falta de respeto y la absoluta carencia de valores. Y por otra parte es una reacción ante el miedo. Los depredadores suelen arremeter porqué ven amenazado su precario poder.

El acoso laboral genera una dinámica grupal que una vez activada se mantiene de forma automática. Uno de los agravantes es “el silencio de los corderos” de los compañeros, cómplices necesarios en el acoso. Su pasividad y la ausencia de actitudes de denuncia son el caldo de cultivo donde crecen y se desarrollan estas conductas. El acosador goza de esta ventaja, pues antes ya se ha encargado de comprarlos, manipularlos, amenazarlos y discriminarlos en buenos y malos. “Tu cuidado que eres interino, que eres eventual, que igual no te renuevan el trabajo, que o estás conmigo o con él, que tienes hijos y el trabajo está muy mal, tu verás lo que haces, etc “.

Por supuesto al núcleo duro (los dos o tres que son cómplices directos), ya los ha regado con prebendas, favores, días libres, turnos favorables, etc. Muchos de los cómplices del rebaño, piensan ingenua, egoísta y cobardemente “mientras se metan con este a mí me dejara en paz”. Craso y estúpido error, el psicoterrorista mediocre nunca cambiara, siempre necesitara víctimas, para proyectar su miseria moral y perfil humanoide.

Los acosadores tienen varios posibles perfiles: son trastornos narcisistas de la personalidad (nula empatía), son trastornos paranoides de la personalidad (miedosos y desconfiados), son psicópatas organizacionales (el fin justifica los medios) o tiene trastorno por mediocridad inoperante activa (sin criterio propio, seguirá siempre la moda, sin creatividad, hiperburócrata activo e inoperante por qué no produce).

En el caso de mi amiga el agresor se incluiría en el trastorno hijoputatico de la personalidad (THP), acomplejado, con una sub-autoestima que no tolera la discrepancia y el pensamiento crítico. En fin, un adolescente narcisista desustanciado y cobarde.

La degradación y la cosificación de la víctima: murmuraciones, siembra de dudas y sospechas, vejaciones, aislamiento, difamación, tiene consecuencias psicológicas dramáticas. Las más importantes serian: alteraciones psiquiátricas: ansiedad, depresión, trastornos psicosomáticos, abuso de tóxicos e incluso suicidio, sentimientos de confusión, incomprensión, culpa, indefensión, disminución de la autoconfianza y autoestima, paralización física y psicológica, deterioro de la memoria, déficit de concentración , miedo, fobia al trabajo ,ansiedad constante y crisis de pánico. En fin, un auténtico calvario.

Ahora bien, la víctima puede salir del mobbing, con ayuda. Cuanto antes, mejor. El hostigador no saldrá jamás de su envidia y mediocridad.

Y recuerden que estamos en derrota transitoria pero nunca en doma.

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