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Biel Company no necesita la política para vivir

Por Joan Miquel Perpinyà
jueves 27 de mayo de 2021, 06:00h

No tengo por costumbre escribir artículos laudatorios y no romperé ese hábito hoy por Biel Company, el presidente del PP de Balears que ayer anunció que no se presentará a la reelección y que tras el congreso regional dejará la política para volver a su actividad empresarial a ganarse las habichuelas como pueda. ¿Cuántos de sus rivales políticos estarían en condiciones de emularle sin morir de inanición? Muy pocos. Aunque sólo sea por eso, hay que felicitar al exconseller de Agricultura, Medioambiente y Territorio del Govern Bauzá. Y también por escoger el momento propicio, como los buenos futbolistas que son capaces de dar una certera asistencia y dejar un balón en el área para que otro mejor situado chute a puerta y meta el gol.

Hoy habrá bastantes artículos plagados de encomios por lo que yo me abstendré de hacerlos. También habrá artículos críticos y lacerantes, como el hilo de Twitter (¿en qué pocilga, si no?) que le dedicaron los cuatro radicales de Terraferida. Le acusaron de ser el peor conseller de Medioambiente y Agricultura de la historia. ¡Y eso que no ha tenido nada que ver con la nueva carretera de Llucmajor a Campos! Como prueba de la elegancia del colectivo de plañideras apocalípticas, concluían su lamentable hilo deseándole con sorna ¡Bon vent! Toda una demostración de buen gusto.

Pero sin caer en la complacencia ni en el elogio, me apetece recordar con ustedes una anécdota que me sucedió con Company en una tertulia del programa ‘Tot4’ en Canal 4 TV. Él aún era conseller y, tras ser entrevistado por la periodista Beatriz Díez Mayans, se quedó a la tertulia posterior, donde estaba alguien de Podemos (no recuerdo su nombre, ni falta que hace) y también yo.

Con esa arrogancia que caracteriza a los de la formación morada, que se creen los mejores en todo y los inventores de la pólvora que no explota, unida a la ignorancia que suele acompañarlos, quiso el podemita darme lecciones de sindicalismo, de izquierdismo y de lucha por los derechos de las minorías. Naturalmente, no me conocía de nada, como no conocía el significado de la palabra prudencia. Con gran elegancia, Company tomó la palabra y le dijo al representante de Podemos que estaba dejando en evidencia su profundo desconocimiento al tratar de aleccionar a alguien con una trayectoria como la mía, destacada en defensa de los derechos de los trabajadores de la Guardia Civil y del colectivo LGTBIQ+.

Biel no tenía ninguna necesidad de intervenir para poner en su sitio a aquel fatuo del que nunca más he vuelto a tener noticias, pero no desperdició la oportunidad que se le presentaba para defenderme. Entonces, terminado el programa, le di las gracias y hoy se las reitero porque hay cosas que no se olvidan.

Yo confío en que alguna vez volveremos a coincidir en otras tertulias para concordar o disentir, vaya usted a saber, como cuando era el presidente de Asaja Balears. Porque Biel Company, a diferencia de muchos de los que pululan hoy en día por la vida pública, tiene un pasado fuera de la política y no me cabe duda que también tiene un futuro venturoso. Muchos no podrán decir lo mismo en su triste vida.

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