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Aprendí mucho de mi depresión. Me cambió la Vida

jueves 12 de agosto de 2021, 08:58h

Muchas personas que padecen una depresión se hacen una y otra vez esta pregunta, sobre todo si” no tienen motivos “. Generalmente la depresión se ha asociado a situaciones o acontecimientos de la vida en los cuales había una perdida. Es interesante saber que en una proporción importante de pacientes no encontramos vivencias de ese tipo. Esto complica a veces la comprensión y aceptación del paciente y de la familia, a los que cuesta entender y a veces explicar que el cerebro se puede deprimir sin motivos. ¿Es la depresión la expresión del agotamiento de nuestro cerebro en un intento de adaptarse a un ritmo vital que le supera? ¿Es la depresión un reset para poder conectar y reflexionar sobre cómo estamos construyendo nuestra vida?

La vivencia de una depresión es la única forma de poder “saber de primera mano” el gran sufrimiento que acarrea. Bueno también la conoce, aunque de segunda mano, los familiares que acompañan al enfermo.

¿Por qué se deprime el cerebro? Porque no lo puede evitar. Se defiende como gato panza arriba para no hacerlo. Se infla de chocolate, se atiborra de carbohidratos, se auto seda con alcohol y otros tóxicos, proyecta sobre el cuerpo su sufrimiento en un intento de desplazar su depresión, pone a trabajar a destajo el gran mecanismo del llanto, utiliza la rabia para no venirse abajo, se obsesiona inútilmente intentando que el sobrevalorado pensamiento bloquee la depresión, aumenta el consumo de cigarrillos y se ralentiza pero no lo consigue. Yo quiero pero no puedo, dicen los pacientes que padecen una depresión.

Por eso es muy importante el testimonio de los pacientes que se han recuperado de una depresión. Son los que mas saben y a los que mas hay que escuchar. Un parte de ellos, “agradecen haber tenido una depresión “. ¿Por qué? las respuestas son múltiples: me ha cambiado la vida, mis valores, me he dado cuenta de como he ido construyendo mi vida, me quiero más, me dedico más tiempo a mí y a mi familia. Me ha ayudado a soltar lastre, ha tomas decisiones que me costaban, me ha enseñado a tomar conciencia y a cuidarme más, ha potenciado mi aceptación y ha refocalizado mi atención a otros aspectos de mi vida que había descuidado, me he dado cuenta de que mi deseo era el deseo de los demás, de mi autoexigencia, de que fabrico más culpa que la Danone yogures, que no había superado el duelo por perdidas previas, etc.

Este proceso es el que llamamos “crecimiento postraumático”.

Por eso, traigo aquí, las dos reflexiones de dos pacientes, con mucho coraje, que ya la han superado. MI agradecimiento y mi memoria para ellos, por compartir estas perlas de sabiduría vital. Por cierto los dos son tocayos míos.

“Hola Miguel! Luchando con lo que tengo en mi alrededor y con lo que va a venir... es un momento difícil pero es cuando las fuerzas debo sacar. Me lo he tomado como que todo tiene un final y sea en el tema que sea lo único que podemos observar e intentar mejorar es cómo será la repercusión de ese final para empezar nuevas etapas... Veo claro muchas cosas así que miedo o malestar poco, soy humano y me afectan cosas pero trato las cosas como a los problemas o eso intento. uno a uno y viendo donde puedo mejorar aunque muchas veces sea cansancio o hastío vaya a lo fácil que al final siempre pagas una factura muy grande".

El otro, me dice,”Hola. Aquí tienes mi pequeño resumen de cómo afrontar las pérdidas o fracasos. A veure si t'agrada. Un saludo".

La depresión es un síntoma. La causa está siempre detrás. A veces hay cambios en alguno o algunos de los ámbitos de tu vida que suponen una importante pérdida, y una minoración abrupta. Asumir la nueva realidad y adaptarse a ella, reubicarse es tratar la causa. Pero antes de que lleguen los cambios ya deberíamos vivir con un margen de error amplio. No aferrarnos al presente confortable e intentar descubrir nuevas experiencias. Mantener una estabilidad proactiva, dinámica. Todos buscamos estabilidad laboral, económica, afectiva, social.

A medida que la vamos encontrando asumimos que es lo normal y lo que merecemos. Y eso es muy sano y cierto. Es fácil acostumbrarse porque la estabilidad mejora el ánimo y la incertidumbre provoca el miedo. Pero apropiarse de los acontecimientos para que se queden siempre con nosotros es un riesgo porque hay cosas que se terminan.

Diversificar las ganancias será también hacerlo con las pérdidas. Y no rumiar. Los pensamientos negativos aparecen. Sin darnos cuenta nos recreamos en ellos como vaca con hierba en rumia. Si estamos alerta, cuando seamos conscientes de que está pasando, podemos derivarlos hacia nuestros intereses. Cantar una canción que nos apetezca, recordar a alguien que nos haga feliz, o simplemente centrarnos en lo que estamos haciendo en este preciso instante. Atender al presente”.

Nunca se avergüence ni pida perdón por padecer la peor experiencia emocional que un ser humano puede tener ya afecta a la totalidad de la vida psíquica: impregna negativamente el pasado, el presente y el futuro y es la enfermedad con más alto riego de conductas autodestructivas. Afortunadamente una alta proporción es reversible y transitoria. Usted está mal pero volverá a estar bien.

Pidan ayuda.

Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma. Y no se olviden en aumentar su autoestima con el quejorreico estrés posvacacional.

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