www.mallorcadiario.com

Matemáticas políticas

viernes 03 de septiembre de 2021, 06:00h

En esta sociedad de pensamientos fungibles para consumo instantáneo en la que vivimos, las certezas -que se han basado siempre en la permanencia y solidez de las ideas- parecen ya cosa del pasado. La verdad no existe, cientos de millones de usuarios de las redes sociales opinan sobre todo aquello de lo que, aunque solo fuera por pudor, deberían callar, y la información y la historia están sujetas al maquillaje o incluso a la abierta distorsión que más le plazcan al opinador de marras. No me extenderé sobre ello, pero no hay más que abrir el ordenador, la tableta o el móvil para cosechar centenares de ejemplos.

De este fenómeno, se han venido salvando, en general, las llamadas ciencias exactas, es decir, las matemáticas, pues parecía poco opinable que dos más dos sean cuatro. Pero la política partidista lo fagocita y ultraprocesa todo, y esta semana hemos vivido diversos episodios patrios que ejemplifican que también la aritmética y hasta la geometría pueden ser víctimas de la estulticia de algunos de nuestros líderes.

La ministra Carolina Darias -la mujer que susurra a los votantes- orquestó una autocomplaciente puesta en escena para anunciar que el Gobierno había cumplido sus compromisos y que el setenta por ciento de la población española estaba ya vacunada al finalizar agosto. Como eslogan o consigna quizá valga, pero el observador perspicaz ya ha detectado que hay algo que no cuadra en ese cálculo, aun reconociendo el éxito de nuestras autoridades, porque una cosa es lo que hacen -y, en este caso, lo han hecho bien-, y otra lo que intentan vendernos.

Cuando se empezó a hablar del 70% de la población, hace ya bastantes meses, la argumentación era la de que ese porcentaje representaba la totalidad de lo que se ha venido denominando 'población diana', es decir, que del total de ciudadanos residentes en nuestro país -aproximadamente, unos 47 millones de personas-, un 70% debía ser vacunado, quedando fuera otro 30% que, por razones de edad -menores de 12 años-, o por circunstancias de salud u otros impedimentos, no parecía conveniente que fueran inoculados con la vacuna.

En las últimas semanas, el citado cálculo ha sido sometido al correspondiente tratamiento cosmético por parte de los comunicadores del Gobierno, y ahora ya no hablamos del 70% como totalidad de la población que debe vacunarse, sino del 70% de ese 70%, es decir, de esa parte de la llamada 'población diana'.

Para los que nos libramos por edad -y a Dios gracias- de la ESO, resulta fácil colegir que el 70% del 70% es, en realidad, un 49% de la población total, lo que supondría que aún quedaría sin vacunar -justificada o injustificadamente- más de la mitad de los habitantes de España, con lo que la 'inmunidad de rebaño' estaría muy lejos de alcanzarse aun, si es que puede llegar a conseguirse tal efecto, cosa que actualmente está cada día más en duda por parte de la comunidad científica.

La geometría sufre, asimismo, los embates de la política. También esta semana el PSOE ha lanzado una campaña de autobombo sobre la reforma de las pensiones, en la que afirma -han hecho hasta un cartel ad hoc- que va a dar "un giro de 360 grados" a la política de los populares al respecto. Ignoro la formación básica de los creativos publicitarios socialistas -aunque la sospecho-, pero si admitimos que una circunferencia se puede dividir en 360 grados -lo cual, ciertamente, es una convención-, lo cierto es que los grados 0 y 360 se superponen. Dicho de otro modo, si uno da un giro de 360 grados a cualquier cosa, en realidad la está dejando donde estaba. Los linces comunicativos del PSOE es posible que aun no se hayan percatado de su error, aunque, en el fondo, contenga una sorprendente verdad, la de que socialistas y populares tienen exactamente la misma concepción política de las pensiones, aunque a ellos no les guste reconocerlo.

Pero no crean que el moldeado de las cifras atañe únicamente a los gobernantes de la izquierda. La presidenta madrileña y enfant terrible del PP, Isabel Díaz Ayuso, no escapa tampoco de esta tentación. Anteayer anunció que suprimía el 100% de los impuestos propios de la Comunidad de Madrid, lo que a priori parecía una magnífica noticia para la ciudadanía. Pero resulta que el 100% de los impuestos autonómicos son dos -el resto, son cedidos por el Estado- y, además, relacionados con actividades que afectan a una exigua minoría, de manera que su repercusión en el bolsillo de cada madrileño -suponiendo que todos ellos tuvieran que liquidarlos- asciende a algo menos de un euro. En fin, que, para ese viaje, la señora Ayuso no necesitaba alforjas, aunque algún solípedo haya picado en el engaño.

No quiero despedir hoy mi reflexión sin hacerles partícipes de que, a partir de la próxima semana, el 100% de los autores de este artículo pasarán a tener su cita con ustedes todos los miércoles.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame

+

0 comentarios