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Política, ética y estupidez

Por Sebastián Urbina
miércoles 29 de septiembre de 2021, 05:00h

La nueva guía del Ministerio de Irene Montero: "Las mujeres consumen alcohol por su situación de desigualdad". (OkDiario/15/6/2020.)

La estupidez no es algo nuevo. Ni siquiera en ministros (¡y ministras!). Es tan antiguo como el ser humano.

"Existen dos cosas en cantidad infinita: el universo y la estupidez", dijo Albert Einstein. "Y respecto del universo, no estoy seguro".

"Son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen". Baltasar Gracián.

Estas expertas opiniones deberían hacernos reflexionar. ¿Y si yo estoy entre los tontos?

La humildad puede ayudar a darnos cuenta de si estamos en el pelotón de los tontos. ¿Qué es la humildad? Recordemos lo que decía el maestro Sócrates. "Conócete a ti mismo". También decía que era una de las tareas más difíciles. En todo caso, ¿qué nos quería decir? Entre otras cosas, que debemos tratar de reconocer nuestras propias limitaciones. Pues bien, una persona humilde es capaz de hacer esto. En cambio, cuanto menos humilde es una persona- es decir, cuanto más narciso es-, más difícil resulta que reconozca sus limitaciones. Por ejemplo, el arrogante, traidor y mentiroso Sánchez.

¿Y cómo podemos conocer o reconocer nuestras limitaciones? Observando nuestra conducta y los resultados de la misma. Si se trata de una persona muy poderosa, desconfiando de los aduladores que le rodean. Ser capaz de mirarse honestamente al espejo y decirse la verdad, aunque duela. Recuerden a la madrastra de Blancanieves: "Espejito, espejito, ¿hay alguien más linda y más bella que yo?".

Esto es lo que no debe hacer la persona humilde. Sea hombre o mujer. Ni más lindo, ni más listo, ni más rico, etcétera. Algo relacionado con este apartado de la humildad (y con el alejamiento de la estupidez) es ser capaz de evaluar, con la mayor frialdad posible, los pros y los contras, de la cuestión conflictiva que afrontamos.

También podemos tomar nota de este otro aforismo de Gracián: "Trata con quien puedas aprender". Si hemos dado estos inteligentes pasos, estamos en el buen camino.

Otro paso es ponerse en el lugar de otro. Pero no para aceptar lo que dice, sin más, sino para contrastarlo con tus propias opiniones. Esto exige un esfuerzo de argumentación y acopio de datos que refuercen tu propio punto de vista para compararlo con el ajeno. Pero, si vence el ajeno, hay que tener la humildad de reconocerlo. Con esto no nos empequeñecemos. Al contrario, nos hacemos más grandes y más sabios. Como dice Popper, habrás descubierto un error. Habrás aprendido algo.

Otro paso es la utilización de los contra fácticos. Aunque deben utilizarse con mesura. Algunos son buenos y estimulantes. Sin embargo, multiplicar los contra fácticos puede significar una pérdida de tiempo, ya que se alejan demasiado de la realidad. Esto exige la capacidad y sensatez prácticas de limitar lo que ‘podría ser’, a un número razonable, e instructivo, de casos. Lo que, a su vez, exige prudencia. Como mínimo. Auscultar hipotéticos caminos y posibilidades es bueno, pero siempre con un pie en el suelo. Por si las moscas.

No pretendo centrarme en Irene Montero, de la que reproduje una frase. Ojalá solamente tuviéramos este problema. Por desgracia, hay muchos más políticos que actúan mal- o peor- en perjuicio de la sociedad.

Pero los pasos mencionados, para no actuar estúpida e irresponsablemente, no pueden ocultar que las exigencias mencionadas no siempre son suficientes, aunque ojalá fuesen habituales. ¿Y qué es lo que falta?

Sin exigencia ética todo se convierte en un castillo de naipes. Con palabras de San Agustín, en 'La Ciudad de Dios': "¿Qué son los Estados sin justicia sino bandas de ladrones?"

Las palabras de San Agustín me hicieron pensar en Sánchez y su banda. "El plan del PSOE: bajar impuestos en Cataluña y subirlos en Madrid. Acoso financiero, cuestionamientos públicos y zancadillas sanitarias conforman los últimos veinte meses de acoso y derribo de Pedro Sánchez a la baronesa popular". (ABC/18/4/2021.)

El Ejecutivo acusa a Madrid de competencia desleal, de beneficiarse del 'efecto de capitalidad', e incluso de 'dumping fiscal', pero las cifras muestran que la comunidad es la que más recauda y la que más aporta al sistema, pero una de las que menos recibe a cambio. (Expansión/28/noviembre/2020.)

¿Cómo es posible que el gobierno social comunista mienta de manera tan descarada, sin respetar los datos que le son adversos? La terrible realidad es que este infame gobierno se mantiene gracias al apoyo de comunistas, filoetarras y golpistas catalanistas. A los que ha indultado. Pues bien, estos últimos exigen al gobierno socialista que acose fiscalmente a Madrid, si quiere seguir recibiendo su apoyo parlamentario. ¡Y el PP presumiendo de ‘centro centrado’!

No soy tan ingenuo que crea en la absoluta limpieza de la actividad política. La política no puede funcionar solamente con base en principios, pero el sistema político democrático no puede merecer tan digno nombre si se superan ciertos límites, que no son matemáticos, sino que tienen que ver con la racionalidad práctica, la legalidad y los niveles de moralidad que existen en una sociedad, en un momento dado.

¿Son los niveles éticos tan bajos que el comportamiento gubernamental, antes mencionado (y muchos otros) no provocan rechazo generalizado? Diría lo mismo si las indignas exigencias mencionadas se dirigieran contra Cataluña, o lo realizara otro partido. Son comportamientos indecentes, en cualquier caso.

Lo que nos lleva a preguntar si este Estado, controlado por esta banda social comunista, se parece tanto a una cueva de ladrones que no merece el apoyo de los ciudadanos decentes. Entérese, el Tribunal Constitucional declaró ilegal los estados de alarma, que limitaron nuestros derechos fundamentales durante varios meses y se utilizaron para gobernar sin control parlamentario. "Somos la izquierda".

¿Está una parte del pueblo a la altura de este infame gobierno, gracias a las leyes educativas socialistas, el mayoritario profesorado progresista y los siervos mediáticos subvencionados? ¿Tragará mucha gente que el peligro para la democracia es Vox? ¿Tragará mucha gente que los comunistas, golpistas y filoetarras son los auténticos demócratas?

Ni el nazi Goebbels lo haría mejor.

Y Casado, muy centrado.

¡El gobierno social comunista permite los repugnantes homenajes al asesino etarra Parot!

¡No sea como ellos! ¡Despierte!

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