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Halloween versus Tots Sants
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(Foto: J. Fernández Ortega)

Halloween versus Tots Sants

Por Josep Maria Aguiló
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jmaguilomallorcadiariocom/8/8/23
lunes 30 de octubre de 2023, 05:00h

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En estos últimos años, ha ido cogiendo cada vez más fuerza y popularidad en nuestro país una celebración que originariamente era sólo propia de Estados Unidos, la noche de Halloween, que como es bien sabido se conmemora cada 31 de octubre. Un día después, el 1 de noviembre, tiene siempre lugar en toda España la festividad de Tots Sants, que sigue siendo aún una de nuestras celebraciones culturales y religiosas más importantes, si bien es cierto que, en cierto modo, parece haber encontrado una especie de "rival" inesperada en Halloweeen.

Uno de los primeros recuerdos personales que muchos adultos en edad de prejubilación conservamos de Halloween se remonta a nuestra infancia, en los años setenta; más en concreto, a las tiras cómicas denominadas Peanuts, del maestro Charles M. Schulz. Así, siempre que se acercaba el 31 de octubre, Schulz publicaba una tira en la que aparecía el mejor amigo de Charlie Brown, Linus Van Pelt, en un huerto de calabazas, esperando que ese último día del mes llegase 'La Gran Calabaza', una hortaliza mágica que, por desgracia, nunca acababa de llegar.

En aquellos años, en España casi sólo conocíamos la festividad de Halloween esencialmente por el bueno de Linus y por algunas películas norteamericanas, la mayoría de ellas del género de terror. En cambio, la celebración del Día de Todos los Santos seguía estando entonces muy arraigada, con visitas multitudinarias a los cementerios los días 1 y 2 de noviembre o la venta de decenas de miles de ramos de flores y de velas, sin olvidar el inefable pase televisivo del Don Juan Tenorio de José Zorrilla por esas fechas.

Fue sólo a partir de los años ochenta cuando la situación empezó a cambiar tímidamente poco a poco. Así lo explica a mallorcadiario.com la encargada de EuroCarnavales, Antònia Cànaves, que lleva ya 37 años en dicho cargo. Esta popular tienda abrió sus puertas en la Plaça del Patins de Palma precisamente en 1980. "En aquella época, Halloween tenía muy poca repercusión en Mallorca y sólo lo celebraban en alguna escuela inglesa de la isla", recuerda, para añadir: "Venían los padres de los niños a la tienda a comprar unos cuantos disfraces".

Entre esos disfraces, este comercio empezó a contar paulatinamente con "demonios y esqueletos", así como también con calabazas. "Lo curioso del caso es que ahora, cuarenta años después, facturamos más en Halloween que en Carnaval", destaca. En ese contexto, Cànaves también indica que en estos días muchas personas celebran además fiestas particulares en sus propias casas. A ello habría que añadir que en la noche del 31 de octubre miles de padres e hijos recorren las calles de Palma y de otros municipios de la isla completamente disfrazados, mientras los más pequeños esperan recibir dulces y caramelos utilizando la fórmula del "truco o trato".

CONTINUOS CAMBIOS

Por lo que respecta a la posible influencia de las películas de terror en este ámbito, se percibe claramente, pues cada vez se fabrican más disfraces vinculados a personajes cinematográficos específicos, de filmes como La novia cadáver, La monja o La criada, que suelen pedir niños a partir de los ocho, nueve o diez años. Sin embargo, los amantes de los cuentos de hadas no deben de preocuparse por esa creciente presencia de espíritus más o menos malignos y de malvadas vampiresas en los disfraces, pues cuando llega la época del Carnaval "los disfraces más vendidos siguen siendo, por ejemplo, los de príncipes y princesas".

A nivel de empresa, Cànaves recalca que EuroCarnavales vende sus disfraces y productos por toda Europa. "Llevamos ya 43 años en el mercado y hemos visto cómo han ido evolucionando las fiestas, no sólo esta de Halloween, sino las fiestas de cualquier clase que se puedan celebrar a lo largo del año", resume. Entre dichas celebraciones se encuentran las despedidas de soltero o de soltera, o las fiestas temáticas, que han crecido mucho en estos últimos años. Otra novedad importante reciente es que hace unos años apenas se vendían disfraces en Nochevieja, "pero ahora se venden muchos y además de todos los tipos".

Por su parte, el profesor de Antropología de la UIB, Alexandre Miquel, se pronuncia sobre la presunta "invasión" de la festividad de Halloween y de otras celebraciones inicialmente foráneas en nuestro país. En ese sentido, señala que no habría esa supuesta injerencia, pues "la posición de la antropología moderna es que todas las sociedades son dinámicas e históricas y, sobre todo, que no hay culturas fijas, pues todas las culturas se están moviendo constantemente".

En el caso concreto de Halloween, "en realidad es el producto de una mezcla enorme". Así, por ejemplo, su "ritualización positiva y festiva de la muerte ya existía en toda Europa desde hacía tiempo". En España, por ejemplo, esa ritualización se ve desde hace ya siglos en Galicia. Por otra parte, hay que recordar que el nacimiento de Halloween en Estados Unidos tendría su origen sobre todo en la inmigración alemana, que llevó a Norteamérica su "propia expresión identitaria y religiosa", que tenía ya unas determinadas formas de celebración de la muerte. Esto último puede verse ya en la iconografía medieval en el centro de Europa y hasta principios del siglo XX.

RIQUEZA CULTURAL

Por lo que respecta a "la utilización de los esqueletos y a la percepción de la muerte como una cosa no tan negativa", llega también a Estados Unidos desde México y se va transformando. En el caso de México, sus propios antecedentes en este punto habría que buscarlos en culturas como por ejemplo la azteca. "Si alguien va hoy a México durante la festividad de Todos los Santos, ve esa celebración de la muerte, su convivencia con ella, que no tiene nada que ver con la negatividad o la ruptura que nos caracteriza a las sociedades modernas occidentales", destaca.

A lo largo de la conversación con mallorcadiario.com, este antropólogo pone también el ejemplo de Irlanda. "No hay ninguna nación más católica que Irlanda", ironiza, para añadir: "Pero allí la celebración de la muerte vendría a ser como un mecanismo de comunión con el fallecido, pues la gente se tiene que emborrachar y comer el día del funeral".

Preguntado sobre si habría posibles diferencias en la cuestión que estamos tratando entre el protestantismo y el catolicismo, Alexandre Miquel indica que en lo esencial no las habría, "si bien sobre todo el catolicismo tiene la enorme virtud de adaptarse a la realidad que le rodea, en el sentido de que no elimina tal o cultura, sino que la absorbe y la incorpora". La consecuencia de todo ello es que el catolicismo "es muy plural". En el caso del catolicismo centroamericano, por ejemplo, "está absolutamente empapado de imágenes y rituales originarios de aquellos países hispanos".

En este contexto, este profesor de la UIB recomienda la lectura del libro Historia de la muerte en Occidente, de Philippe Ariès. Precisamente, en dicho libro su autor explica "cómo el tratamiento de la muerte ha ido variando muchísimo a lo largo de los siglos". Con obras como esta se confirma, una vez más, que en el fondo casi todo se reinterpreta siempre constantemente.

MODERNIDAD Y TRADICIÓN

Un problema más o menos reciente es, en cambio, que muchas celebraciones han perdido su sentido originario. Para demostrarlo, Alexandre Miquel pone varios ejemplos. Así, recuerda que cuando se habla de la festa de les verges, ya casi sólo se piensa en los buñuelos, mientras que cuando se celebra la Navidad, casi sólo se pensaría en comprar. En esa misma línea, "Halloween es una especie de macrofiesta del consumo en sí mismo, porque es un consumo que no tiene ningún objetivo ni ninguna utilidad".

Todas las festividades y todos los rituales que marcaban momentos que estaban vinculados a la agricultura, el movimiento de los astros, el sentido de la tierra, la reivindicación de la Creación o de la renovación del tiempo, han sido desarticulados de lo que era su punto de partida y han sido resituados en otras cosas, muy vinculadas a lo que es el consumo generalizado", resume.

Por último, señala que, además de todo ello, en los países occidentales "vivimos en un mundo en donde la muerte ha sido alejada de su significado más profundo". Por ello, cuando los niños ven hoy un esqueleto de Halloween, "no tienen conciencia de esa vinculación con la muerte, sino que sólo ven un disfraz más con el que poder jugar".

Pese a ello, no todo está hoy aún perdido. Así, estos días se está celebrando en Mallorca la denominada 'Nit de les Ànimes i Tots Sants', que actualiza una antigua tradición cultural autóctona que recuperó el Consell hace ya algunos años y que organiza la Fundació Mallorca Literària. En la edición de este año, por ejemplo, se han programado 110 sesiones en un total de 34 centros educativos. Por su parte, seguramente el bueno de Linus volverá mañana a su huerto, para esperar un año más la llegada de 'La Gran Calabaza', que, quién sabe, a lo mejor esta vez por fin llegará, pues a veces algunos sueños y deseos se acaban haciendo finalmente también realidad.

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