El nombramiento de Jaume Barceló como coronel-jefe de la Guardia Civil en Baleares en sustitución de Basilio Sanchez-Rufo constituye una excelente noticia al hacerse cargo del Instituto Armado un mallorquín de raíz y de sentimiento, un hombre que comprende al milímetro la idiosincrasia balear y tiene un conocimiento de la personalidad isleña adquirido desde la cuna.
Esta personalidad isleña, tan apegada a la tierra y a sus costumbres, aparentemente cerrada pero muy consciente de la realidad en que se mueve, requería al frente de la Benemérita para mantener a rajatabla la legalidad vigente, a un hombre que piensa y sabe desenvolverse como isleño, que comprende (porque también es la suya) el alma de sus conciudadanos.
Las Baleares han experimentado un cambio vertiginoso en las últimas décadas. Al amparo del turismo y de la construcción, han llegado oleadas de inmigrantes que han contribuido y contribuyen con su esfuerzo a hacer mejor y más sólido este Archipiélago. En el aspecto negativo, donde hay progreso también llegan delincuentes que dañan la seguridad ciudadana. En este aspecto la Guardia Civil tiene un cometido fundamental de conseguir que la dinámica social se desarrolle con los mínimos problemas posibles. No hay dura que Barceló tiene mucho que aportar en este aspecto.
Pero junto a ello, lo evidente es que a pesar de los cambios sociológicos, los baleares mantienen una tenaz resistencia a perder sus valores, su estilo de vida, sus costumbres, su cultura y su visión de la existencia y de las relaciones sociales. Y estos también son valores primordiales a proteger y defender.
La Guardia Civil ha de estar imbricada en el músculo, las arterias y el empuje de la sociedad civil como garante del respeto a la legalidad y a la convivencia. Esta es una tarea que Jaume Barceló puede desarrollar alas mil maravillas. Hacen falta unas fuerzas de seguridad próximas, respetadas y queridas por los ciudadanos. Esta es la semilla que genera colectividades pacíficas, seguras de si mismas y sin temores. Estas son las bases del progreso.
Jaume Barceló es a partir de hora una esperanza para seguir construyendo estas bases desde una óptica muy adaptada a esta tierra, con el objetivo final, a partir del esfuerzo y la responsabilidad, de ayudar a crear una colectividad compuestas por ciudadanos de primera categoría, seguros de sí mismos y de quienes velan por ellos.





